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Tres aprendizajes de nuestro Informe de Impacto 2026

Conoce los resultados de impacto en el desarrollo de la cartera de BID Invest.

Agricultora en  Colombia

 

El Informe de Impacto 2026 del Grupo BID va más allá de los volúmenes de financiamiento para responder a preguntas fundamentales: ¿están las inversiones generando los resultados esperados? ¿Cómo están mejorando la vida de las personas? ¿Y qué hemos aprendido en el proceso? Estos son tres aprendizajes clave del informe de este año para BID Invest.


1. La mayoría de nuestras inversiones están logrando el impacto previsto


Cada año, como parte de nuestro Marco de Gestión de Impacto, realizamos evaluaciones finales de las inversiones que han madurado o han salido de nuestra cartera para analizar su desempeño y extraer lecciones de esas experiencias.


Nuestro objetivo es que al menos el 65% de las operaciones reciba una calificación positiva, basada en criterios como relevancia, efectividad, eficiencia y sostenibilidad, y validada por la Oficina de Evaluación y Supervisión independiente del Grupo BID.


En 2025, el promedio móvil de tres años de proyectos con calificaciones positivas alcanzó el 69%, frente al 63% registrado en 2024. Analizar tendencias a largo plazo ofrece una visión más confiable del desempeño, ya que los resultados pueden variar de un año a otro según la combinación de proyectos evaluados.

 

Resultados de impacto proyectos de BID Invest

 


2. Nuestras inversiones en el sector privado generan resultados concretos para las personas y las empresas


El Informe de Impacto también muestra cómo las inversiones del sector privado están generando beneficios económicos tangibles.
En distintos sectores, el financiamiento de BID Invest ha ayudado a las empresas a ampliar su producción, aumentar su productividad, fortalecer las cadenas de valor y crear empleos de calidad.


Por ejemplo, entre los proyectos de BID Invest evaluados entre 2020 y 2025, las inversiones en agronegocios contribuyeron a sostener más de 60.000 empleos formales y permanentes, mientras que las inversiones en manufactura respaldaron cerca de 18.000 empleos directos en varios países. Muchas de estas empresas lograron mejoras medibles en productividad gracias a mejoras operativas, la adopción de tecnologías y la innovación en procesos, fortaleciendo así su competitividad.


A través de nuestros proyectos con instituciones financieras evaluados desde 2020, más de 2,2 millones de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) obtuvieron acceso a financiamiento. La evidencia reciente muestra que un mayor acceso al crédito puede impulsar la creación de empleo en toda la región.


Al mismo tiempo, nuestras inversiones en infraestructura digital contribuyen a ampliar la conectividad. En Colombia, por ejemplo, cerca de un millón de personas vulnerables que viven en zonas de difícil acceso cuentan ahora con acceso nuevo o mejorado a banda ancha móvil.

 


3. Ampliar el impacto a través del sector privado requiere más que financiamiento directo


También requiere movilización de capital, colaboración público-privada y fortalecimiento de capacidades.


En 2025, el Grupo BID alcanzó niveles récord de movilización de recursos, asegurando US$19.900 millones en financiamiento de terceros, incluidos US$7.700 millones movilizados por BID Invest para inversiones del sector privado. Al atraer capital adicional junto con sus propios recursos, BID Invest puede amplificar su impacto en el desarrollo de la región.


El informe también ilustra el valor de la colaboración público-privada a largo plazo a través de la experiencia de las asociaciones público-privadas (APP) de infraestructura en Colombia. Tras décadas de apoyo del BID a reformas institucionales y regulatorias en el sector público, BID Invest se ha convertido en el principal inversionista en concesiones viales APP del país, financiando nueve concesiones y ayudando a movilizar importantes recursos privados.


Hasta la fecha, estos proyectos han permitido construir o modernizar más de 1.200 kilómetros de carreteras, beneficiando a más de 30 millones de personas mediante una mejor conectividad, mayor seguridad vial y menores tiempos de viaje. Además, se estima que generarán beneficios económicos netos por US$9.300 millones.


Finalmente, una lección clave destacada en el informe es que, con frecuencia, el logro de resultados de impacto depende de fortalecer las capacidades de los clientes mediante un apoyo temprano y bien estructurado. Por ejemplo, la asistencia técnica de BID y BID Invest ayudó a bancos de Brasil y Costa Rica a emitir con éxito bonos sostenibles, al fortalecer sus conocimientos y capacidades antes de realizar las emisiones.


Por el contrario, en una operación similar, el apoyo brindado en una etapa más avanzada resultó menos efectivo porque el cliente tuvo menos tiempo para asimilar los conocimientos antes de la emisión.


Lecciones como estas están ayudando a orientar nuestro trabajo cada vez más temprano con países y clientes para sentar las bases que permitan futuras inversiones del sector privado.

 


¿Qué sigue?


El Informe de Impacto forma parte de un enfoque más amplio de gestión del impacto que nos ayuda a entender qué funciona, por qué funciona y cómo fortalecer las inversiones futuras.
Al medir continuamente los resultados, aprender de la experiencia y aplicar esos aprendizajes en toda nuestra cartera, podemos aumentar los beneficios que nuestras operaciones generan para las personas, las empresas y las comunidades de América Latina y el Caribe.
 

 

 

 

 

 

Escrito por

Alessandro Maffioli

Alessandro Maffioli es Director Jefe de la División de Impacto en el Desarrollo de BID Invest. Durante sus varios años de experiencia en el Grupo BID, Alessandro ha coordinado diversos proyectos de evaluación de impacto para el desarrollo agrícola, tecnología e innovación, pequeñas y medianas empresas, y acceso al crédito. Previamente, trabajó durante cinco años en el Centro de Estudios Latinoamericanos y Economías de Transición de la Universidad de Bocconi, donde se especializó en economía de la innovación y economía regional. Alessandro es doctor en economía de producción y desarrollo de la Universidad de Insubria, en Italia.

Maryline Penedo

Maryline Penedo es actualmente Especialista Principal en la División de Impacto en el Desarrollo de BID Invest. Con una amplia experiencia en medición de impacto en diversos sectores, ha tenido un papel fundamental en la conceptualización y posicionamiento del Marco de Gestión de Impacto de BID Invest, particularmente en su herramienta de puntuación DELTA. Desde 2019, ha liderado la consolidación y automatización del sistema de monitoreo de impacto de BID Invest, permitiendo a la institución comprender y mejorar su desempeño de impacto tanto a nivel de cartera como a nivel sectorial y de país. También trabajó en Costa Rica y la República Dominicana en iniciativas de empoderamiento económico de mujeres a través del BID Lab, el Fondo para el Logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y ONU Mujeres. Maryline se unió al Grupo BID como Joven Profesional en 2013. Tiene una Maestría en Economía de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, una Maestría en Relaciones Internacionales de Sciences Po París en Francia, y fue becaria Fulbright.

Norah Sullivan

Norah Sullivan es Oficial de Efectividad en el Desarrollo de BID Invest. Se enfoca en implementar el Marco de gestión de impacto de la organización, particularmente en capturar y comunicar el impacto de las operaciones de BID Invest. Anteriormente trabajaba en BID Lab, donde desarrolló proyectos para apoyar la innovación social y la inclusión en América Latina y el Caribe.

Patricia Yañez-Pagans

Patricia Yañez-Pagans es Economista Principal en la División de Efectividad en el Desarrollo de BID Invest. Con amplia experiencia en la medición de impacto en múltiples áreas, tanto en el sector público como privado, actualmente lidera el trabajo de evaluación ex post de la cartera de BID Invest y la agenda de conocimiento de impacto. Patricia se unió al Grupo BID bajo el Programa de Jóvenes Profesionales y se desempeñó como economista en la Oficina de Planificación Estratégica y Efectividad en el Desarrollo del BID y como investigadora del Departamento de Investigación del BID. También ha trabajado como consultora para distintas instituciones, incluyendo el Banco Mundial, UNICEF y el Ministerio de Planificación del Desarrollo de Bolivia, y como Profesora de Economía en la Universidad Católica Boliviana. Patricia tiene un Doctorado en Economía Aplicada de la Universidad de Wisconsin-Madison, una Maestría en Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra, y una Maestría en Políticas Sociales y Desarrollo del London School of Economics and Political Science. 

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