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El uso de incentivos y empujones para ayudar a las empresas de América Latina y el Caribe

Los fondos de donantes pueden combinarse con inversiones de capital para crear incentivos y empujones para los equipos de gestión de las empresas, a fin de lograr un resultado específico que sea bueno para la sociedad o el planeta, e idealmente para ambos.

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Charlie Munger, el impulsor no tan conocido de Berkshire Hathaway, una vez sentenció: "muéstrame el incentivo y te mostraré el resultado". Esta sencilla afirmación resume lo que los economistas siempre han sabido que subyace a la idea de aprovechar el poder del capitalismo para lograr un beneficio, ya sea para los accionistas de una empresa, como buscaba Charlie; o para un grupo más amplio de partes interesadas.

Nosotros, simples mortales, nos regimos por nuestra interpretación de los incentivos a través del prisma de nuestra experiencia y psicología individuales. En un mundo capitalista, el incentivo más universalmente aplicado es el financiero. No obstante, a cada uno de nosotros se nos puede empujar, mediante incentivos bien diseñados, para que actuemos de una u otra manera. Al menos eso es lo que han descubierto en sus investigaciones el premio Nobel Richard Thaler, y otros conocidos economistas de la conducta.

Un ejemplo frecuente es el de la inscripción automática para lograr un resultado deseado, en lugar de poner como requisito la inscripción voluntaria para lograr el mismo resultado. Esta sencilla constatación ha permitido a empresas utilizar esta estrategia para aumentar sustancialmente el número de trabajadores que se suscriben a planes de pensiones, así como a los gobiernos a incrementar el número de donantes voluntarios de órganos. Tal vez la estructura de incentivos más poderosa sea la que combine una recompensa económica con uno o dos empujones.

Esto es relevante ya que en BID Invest estamos probando el uso de fondos de donantes para complementar nuestras inversiones de capital en América Latina y el Caribe, de manera tal que se generen incentivos y empujones para los equipos de gestión de las empresas en las que invertimos, a fin de lograr un resultado particular que sea bueno para la sociedad o el planeta, e idealmente para ambos.

Los equipos de gestión suelen reconocer que estas externalidades positivas valen la pena, pero podrían no ser objeto de tanto empeño sin estos incentivos y empujones financieros. ¿Por qué? Porque somos humanos, y así es como funcionamos. Sin incentivos no hay empujones, y los resultados son menos positivos.

¿Y qué ocurre con los resultados de las empresas? Son muchas las oportunidades de apoyar simultáneamente el crecimiento de las empresas y la generación de resultados sociales positivos. Emplear una mano de obra diversificada contribuye a disminuir las desigualdades, y las investigaciones sugieren que también es rentable para las empresas, como lo demuestra, por ejemplo, el Boston Consulting Group en un informe de 2018.

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En otros casos, las empresas pueden generar externalidades positivas, pero no saben cómo medirlas. Este puede ser el caso de los modelos de negocio disruptivos que generan eficiencias en las cadenas de valor y que además generan una reducción neta del consumo de energía.  

Saber cuáles son esas eficiencias y poder medir su impacto en el desarrollo supone un gran beneficio para la sociedad. Este "bien de conocimiento" intangible, cuando se pone a disposición del público, es reproducible y ampliable. Y este argumento podría profundizarse. También es muy valioso para la sociedad saber hasta qué punto estos modelos funcionan o no, y en qué condiciones o entornos. Con incentivar a las empresas para que experimenten se logra ese objetivo.   

Hemos decidido centrar estos experimentos en las empresas más nuevas: aquellas que son disruptivas, que crecen rápidamente y que están transformando las industrias. ¿Por qué? Porque es mucho más fácil trabajar en la cultura y el ADN de una empresa cuando su cultura es incipiente que más adelante, cuando ya ha madurado y cuajado. Además, si estas empresas tienen éxito y remodelan sus respectivos sectores, es probable que sus prácticas sean copiadas y ampliadas. ¿Cómo? Por lo general, a través de opciones de compra de acciones u otros incentivos de acciones transferidos desde la participación de capital del donante que están vinculados a resultados específicos, como el desarrollo y la aplicación de metodologías para medir la huella de carbono o la reducción de emisiones. También se pueden fijar objetivos de género, de inclusión y de PYME.

¿Y qué hay del empujón? Por ejemplo, dar a conocer la huella de carbono dentro de la empresa y potencialmente a los clientes puede ser aquel componente que “empuje”. Demostrar que un nuevo modelo de negocio no solo es rentable, sino también sostenible, puede ser otro. ¿Y cuáles son los resultados hasta ahora? Existen razones para ser optimistas; si bien es prematuro aseverarlo, los primeros indicios son positivos.

Hasta ahora, hemos realizado este experimento en tres empresas: estructuramos incentivos de género, diversidad e inclusión para un proveedor de energía solar de prepago para comunidades rurales sin acceso a la red eléctrica nacional en Guatemala y Colombia; estructuramos incentivos climáticos para implementar una herramienta de medición de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para una empresa de logística electrónica en Brasil; y estructuramos un incentivo climático para implementar un plan de transición y eficiencia energética para una tienda en línea de comestibles en Colombia y México. ¡Manténgase en sintonía!

 

 

Escrito por

Julius Landell-Mills

Julius lidera el Equipo de Capital y Financiamiento Mezzanine en BID Invest, a donde ingresó en 2020. Es responsable de desarrollar y estructurar la propuesta de valor de las inversiones de capital directo y financiamiento mezzanine de BID Invest. Sus responsabilidades también incluyen el desarrollo de la estrategia de negocios para estos productos, así como para las relaciones con otros inversionistas de capital privado e instituciones financieras de desarrollo (IFD) que participen como coinversionistas. Antes de ingresar a BID Invest, fue Socio Gerente en Asesores Mesoamericanos, una empresa boutique de consultoría estratégica y  operaciones de fusiones y adquisiciones (FyA), con sede en San José, Costa Rica. Anteriormente, fue Socio Fundador en Mesoamerica Investments, un banco de inversión enfocado en capital privado y FyA con sede en San José (Costa Rica) y Bogotá (Colombia). Del mismo modo, Julius trabajó en el financiamiento de proyectos en CDC Group, una IFD de propiedad del Gobierno británico ubicada en Londres, donde contribuyó a establecer el primer fondo de capital de riesgo en Centroamérica. Julius inició su carrera en finanzas como asociado en la oficina de Londres de JP Morgan. Durante cinco años, fue miembro del Directorio de Fundes, una organización no gubernamental especializada en el desarrollo de MIPYME en América Latina. Julius posee una maestría en Administración de Empresas de la escuela de negocios INSEAD (Francia); y un título de bachiller en Economía de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

Matthieu Pegon

Matthieu lidera el equipo de Financiamiento Mixto de BID Invest, adonde ingresó en 2017. Es responsable de administrar los recursos concesionales de terceros que se invierten en proyectos de alto impacto, cuyos riesgos no son cubiertos por el financiamiento comercial tradicional. Es el punto focal en el Grupo BID para temas de financiamiento mixto. Antes de ingresar al Grupo BID, Matthieu trabajó como Especialista Senior de Finanzas Estructuradas para Green Climate Fund, el mayor fondo multilateral de financiamiento para el clima. Además, trabajó para BNP Paribas como Vicepresidente de Mercado de Capitales de Deuda Estructurada con enfoque en América Latina y el Caribe. Matthieu tiene una maestría y un título de pregrado en Finanzas de la Escuela de Administración de Grenoble (Francia).

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