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Cómo motivar el ahorro de agua en los hogares a través del sector privado

El Día Mundial del Agua nos ofrece una oportunidad de reflexionar sobre un recurso vital que muchos damos por sentado. Si bien los hábitos de consumo de agua son complejos, las estrategias que toman en cuenta el comportamiento humano pueden ser de gran utilidad

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Cada 22 de marzo, el Día Mundial del Agua sirve para crear conciencia de que actualmente existen más de 2.000 millones de personas sin acceso a agua potable. La falta de acceso a agua potable es un problema con una preocupante perspectiva en todo el mundo, al estimarse que, para el año 2030, el 9% de la población mundial podría verse obligada a dejar su lugar de residencia debido a la escasez de agua.

A pesar de que América Latina y el Caribe (ALC) alberga más del 30% de los recursos de agua dulce del mundo, la región aun experimenta estrés hídrico provocado por sequías cada vez más extensas, sobreutilización de recursos naturales por parte de sectores productivos, crecimiento acelerado de la población e ineficiencia en el tratamiento de aguas residuales, entre otros factores. En este sentido, los consumidores residenciales tienen un papel clave a la hora de garantizar la sostenibilidad de nuestros recursos hídricos. 

Considerando esta problemática, ¿se puede motivar a que las personas cambien su comportamiento y consuman agua de manera más eficiente? ¿Qué papel pueden cumplir los proveedores de agua del sector privado en la promoción de un consumo de agua responsable?

Dado que el acceso a agua potable es un derecho humano fundamental, prácticas de mercado tradicionales, como el aumento de precios a las tarifas de los servicios de agua, no son apropiadas ni deseables para promover una reducción en el consumo de agua de los hogares. Por ello, diseñar estrategias que incentiven a las personas a cambiar voluntariamente sus patrones de consumo de agua son clave tanto para el sector privado como para formuladores de políticas públicas.

Si se tiene el objetivo de promover que las personas consuman una menor cantidad de agua, es fundamental que las intervenciones basadas en el comportamiento humano (o intervenciones conductuales) inicialmente tomen en cuenta las distintas barreras que influyen y pueden estar limitando el comportamiento deseado. Por ejemplo, existen personas que podrían valorar más la comodidad inmediata de utilizar grandes cantidades de agua en el presente, que actuar pensando en posibles consecuencias como la escasez de agua provocada por sequías en el futuro (sesgo del presente). Otros, podrían no reducir su consumo de agua porque no creen que sus amigos o vecinos lo hacen tampoco (normas sociales).

Existe evidencia que demuestra que intervenciones conductuales basadas en normas sociales pueden ser una manera costo-efectiva de reducir el consumo de agua en los hogares. Por ejemplo, una intervención en Costa Rica, basada en mensajes de comparación de consumo de agua entre vecinos, ayudó a disminuir el consumo en los hogares que recibieron dicho mensaje en casi un 5%. Otros experimentos similares enfocados comparaciones sociales y en recomendaciones de ahorro de agua han demostrado ser efectivos también en los Estados Unidos, conllevando a reducciones significativas en el consumo de agua. Sin embargo, como señaló un estudio realizado en Australia, no es fácil cambiar el comportamiento de las personas y esto requiere, entre otras cosas, identificar segmentos poblacionales específicos en los sea factible y relevante motivar un cambio de conducta.

 

Entendiendo la fuente del comportamiento en Brasil

BRK Ambiental, una de las empresas de agua y saneamiento más grandes de Brasil, está trabajando en promover prácticas de conservación del agua entre sus clientes residenciales. Para ello, BID Invest y el Grupo de Economía del Comportamiento del BID unieron esfuerzos con BRK para comprender las barreras que impiden a los hogares ahorrar agua y diseñar estrategias basadas en las ciencias del comportamiento para superarlas, comenzando en la ciudad de Limeira, San Pablo. 

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Limeira presenta una cobertura del 97% de agua potable y ,al mismo tiempo, el consumo de agua per cápita de la ciudad es significativamente alto. En 2020, los residentes de la ciudad consumieron 187 litros por día, casi 35 litros diarios por encima de la media en el resto de Brasil. Aunque Limeira ha gozado de un suministro estable de agua potable hasta la fecha, y las pérdidas de agua debido a problemas de infraestructura están por debajo de la media nacional, es probable que la ciudad y regiones vecinas se vean afectadas en los próximos años por el cambio climático y el crecimiento acelerado de la población. Este fenómeno hace que estrategias para promover el ahorro de agua en los hogares resulten cada vez más pertinentes para el sector público y privado, incluyendo los esfuerzos realizados por BRK Ambiental.

Para entender el comportamiento de los ciudadanos de Limeira, realizamos una serie de entrevistas y grupos focales con clientes residenciales de BRK para comprender sus hábitos de consumo. Los participantes se agruparon según sus niveles promedio de consumo (bajo, medio, alto) para evaluar posibles diferencias entre las prácticas de ahorro de agua y percepciones según el nivel de consumo. Agrupamos la información en torno a cuatro temas principales: (1) las consecuencias económicas percibidas de no ahorrar agua; (2) las normas sociales percibidas en Limeira sobre el consumo y el ahorro de agua; (3) la importancia de contar con información oportuna y recomendaciones para fomentar el ahorro de agua, y (4) los beneficios percibidos de ahorrar agua.

Dicho ejercicio de diagnóstico arrojó tres conclusiones principales. Primero, el mensaje importa. Los participantes reportaron no tomarse tiempo para leer con detalle la información de la factura de agua enviada por BRK, la cual incluye las tendencias históricas de consumo y las distintas bandas tarifarias en las que podrían caer según los niveles de consumo (por ejemplo, cuanto más consumen, mayor es el costo del agua por m3 de agua). Mejorar el mensaje y el diseño de las facturas de agua, teniendo en cuenta el comportamiento humano, podría ser una forma de promover el ahorro.

Segundo, las normas culturales y sociales importan. Los participantes indicaron que, incluso cuando piensan que los demás están consumiendo agua de forma irresponsable, se sienten incómodos mencionándolo, excepto si se trata de amigos y familiares cercanos. Por último, el costo no siempre importa para los consultados. Algunos participantes comentaron que intentaron ahorrar agua para reducir el costo de la factura, mientras que otros se mostraron indiferentes ante las fluctuaciones en el precio de las facturas. Esta evidencia mixta llama a un análisis más profundo para comprender la relevancia del costo del servicio de agua en este contexto.

Y, ¿ahora qué?

Considerando los resultados iniciales del diagnóstico de barreras, continuamos trabajando con BRK Ambiental en el diseño de una intervención conductual que ayude a reducir el consumo de agua en los hogares de Limeira. A su vez, se evaluará de manera rigurosa el impacto de esta intervención, con el objetivo final de escalar las estrategias más efectivas a otras ciudades de Brasil en las que opera BRK Ambiental.

 

 

Autores

Cristina Parilli

Cristina Parilli actualmente trabaja en el equipo de Efectividad en el Desarrollo de BID Invest, enfocándose en la gestión de impacto para las inversi

Déborah Martínez

Déborah Martínez es Senior Behavioral Economics Fellow en el Departamento de Investigación del BID. Tiene una Maestría en Economía de la Universidad G

Nelson Chacón

Nelson Chacón es consultor de la División de Efectividad en el Desarrollo (DVF) de BID Invest. Su trabajo está relacionado con el análisis económico,

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