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Cómo aprovechar las ventajas de los bonos subordinados: el caso de Banco de Bogotá

Los bonos subordinados pueden ampliar el financiamiento hacia el sector real y hacia segmentos prioritarios, como pequeñas y medianas empresas, mujeres empresarias, y a proyectos verdes que contribuyan a la mitigación y adaptación del cambio climático.

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Los instrumentos financieros sofisticados pueden resultar de gran ayuda para catalizar la transición hacia una economía más sostenible, resiliente y justa. El caso reciente de la primera emisión de un bono subordinado internacional por un banco colombiano, Banco de Bogotá (BdB), es un perfecto ejemplo.

Mediante estos instrumentos, se puede ampliar el financiamiento hacia el sector real y hacia segmentos prioritarios, como pequeñas y medianas empresas, mujeres empresarias, y a proyectos verdes que contribuyan a la mitigación y adaptación del cambio climático.

BdB es la institución financiera más antigua de Colombia (fundada en 1870) y constituye la principal subsidiaria del Grupo Aval. Cuenta con al menos un canal de servicios bancarios en 957 municipios de Colombia, lo que representa una cobertura del 87% del territorio nacional, facilitando el acceso a sus productos y servicios, en línea con su estrategia de inclusión en el sistema bancario.

Con la emisión del bono subordinado, por valor de US$230 millones y suscrito por BID Invest, BdB dispondrá de recursos extras para apoyar financiar su cartera social destinada a micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), mipymes lideradas y propiedad de mujeres, y vivienda de interés social y prioritario. Asimismo, BdB financiará edificios verdes, energía renovable, proyectos de eficiencia energética, economía circular, y agricultura sostenible, entre otros.

La emisión consiste en la suscripción de bonos subordinados sostenibles con un plazo de hasta 10 años. En estas emisiones, los recursos del bono se destinan a proyectos específicos en materia de financiamientos a mipymes, mipymes lideradas por mujeres, financiamiento de vivienda de interés social y proyectos de financiamiento climático. A la vez el bono computa como lo que se llama capital “Tier II” o patrimonio adicional, lo que añade solidez financiera a la entidad mediante un refuerzo de su capital regulatorio.

Estos detalles son clave porque en Colombia el 95,5% del tejido empresarial nacional está compuesto por mipymes que producen el 30% del PIB y emplean a más del 65% de la fuerza laboral. Por otro lado, se estima que, del total de desembolsos de vivienda del sistema financiero, solo el 23% está destinado a financiar créditos para vivienda social nueva y usada.

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El enfoque climático incluirá proyectos de economía circular, ámbito con un potencial de desarrollo económico que podría generar cerca de US$11.700 millones anuales en ahorros de materiales, y con la oportunidad de generar nuevos negocios a través del fortalecimiento de las cadenas de valor en el país. Las estimaciones actuales son que, para que Colombia pueda cumplir con el reto climático, deberá invertir anualmente al menos el 1,2 % del PIB en tal dirección.

Al estructurarse el proyecto como bono sostenible, ello implica la definición de las categorías de cartera elegibles y elaborar lo que se denomina un Marco de Uso de Fondos. Esto agrega valor al poner metas tangibles bajo criterios de selección, monitoreo y evaluación de proyectos alineados con los principios de bonos sostenibles de la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA, por sus siglas en inglés).

Todo ello permitirá afinar el impacto de los créditos hacia mipymes propiedad de mujeres y ubicadas en municipios vulnerables. En Colombia la financiación de tales empresas es baja, particularmente cuando son propiedad de mujeres emprendedoras. Para mejorar esta situación, BdB participará en capacitaciones a los asesores comerciales en proyectos de economía circular en unión con Asobancaria, la patronal del sector colombiano.

Otra ventaja es la generación de valor por el hecho de haber creado un modelo a seguir para atraer más capital internacional, alineando estándares y requerimientos de entidades internacionales. BID Invest suscribirá US$80 millones, mientras que otros inversionistas participarán con US$75 millones de la Corporación Financiera Internacional, US$50 millones del Instituto de Desarrollo Canadiense, y US$25 millones de LAGreen Fund y eco.business Fund, fondos administrados por Finance in Motion.

Escrito por

Ana Rosa Echeverri

Ana Rosa es Coordinadora del Sector Privado de la Región Andina (CAN). En esta posición, ha dado apoyo al sector privado a través de la inclusión en las estrategias de país del Grupo BID de las actividades de implementación de los sectores privados priorizados. Coordina la integración de los equipos de BID Invest, BID y BID Lab de diversas áreas, para producir proyectos más completos, proporcionando soluciones financieras y de conocimiento más completas. Ana Rosa apoya el desarrollo de mercados, productos y herramientas para el sector privado de los países de la región andina. Ana Rosa fue Oficial de Inversiones en Instituciones Financieras en BID Invest desde 2015. Sus principales logros en esta posición fueron originar y estructurar soluciones financieras a instituciones financieras de la región, liderando las agendas de sostenibilidad del Grupo BID en finanzas verdes, sociales y de género, digitalización e inclusión. Durante su carrera en el Grupo BID, ha sido Oficial de Cartera de Proyectos y ha estado a cargo del análisis de riesgo crediticio de operaciones financieras en los sectores de Transporte, Manufactura, entre otros. Antes de incorporarse al Grupo BID, fue Vicepresidenta de la agencia calificadora Bank Watch Ratings de Colombia y Directora de la Unidad de Análisis Financiero y Económico de la Superintendencia Financiera de Colombia. También trabajó con el Banco de Comercio Exterior de Colombia Bancoldex, en el área de financiación de bancos regionales con líneas de comercio exterior y redescuento. Ana Rosa tiene una maestría en Finanzas del Birbeck College, Universidad de Londres (Reino Unido), así como una especialización en Evaluación de Proyectos de Inversión de la Universidad de los Andes y un pregrado en Economía de la Universidad Javeriana (Colombia). Actualmente cursa una maestría en Desarrollo Sostenible en la Universidad de los Andes.

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