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Compartir la carga entre hombres y mujeres para impulsar el crecimiento de la región

Las mujeres realizan más trabajo no remunerado que los hombres, lo que tiene grandes consecuencias para la economía. De India a Dinamarca, el patrón es el mismo. Mientras las mujeres invierten en promedio 4,5 horas diarias en trabajo no remunerado, los hombres invierten apenas 1,5 horas. Se estima que el trabajo no remunerado que hacen las mujeres a nivel mundial equivale a US$12 billones al año (US$12 trillions), o el 11% del producto interno bruto global para el año 2025.

Compartir la carga entre hombres y mujeres para impulsar el crecimiento de la región

En el caso de pequeñas empresas en Ecuador, que analizamos en un estudio que publiqué recientemente,  encontramos que el factor más importante para explicar las diferencias entre la rentabilidad de empresas gerenciadas por hombres y por mujeres es justamente el tiempo dedicado al trabajo no remunerado: tareas del hogar, y cuidado de niños y ancianos.

Esto no quiere decir que las mujeres trabajen menos en sus negocios que los hombres. En la muestra que estudié, hombres y mujeres invierten la misma cantidad de horas diarias y el mismo número de días a la semana en sus negocios. Pero las mujeres dedican mayor número de horas al trabajo no remunerado en el hogar y además tienden, en mayor proporción que los hombres, a realizar múltiples tareas simultáneamente (multitasking)―combinando actividades del negocio con trabajo del hogar.

Hay una extensa literatura en psicología que muestra los efectos adversos del multitasking en el desempeño. Estos efectos son mayores cuanto mayor es la demanda cognitiva y el esfuerzo que requiere una tarea. Por eso, automáticamente paramos de hablar con el copiloto (tarea 1) cuando estamos tratando de pasar un camión en una carretera estrecha o cuando tratamos de incorporarnos a una autopista (tarea 2).

Sin embargo, cuando en el estudio comparamos empresas con las mismas características (edad del negocio, capital, número de empleados, sector de actividad económica, edad y años de educación del gerente, etc.), incluyendo el tiempo que dedican sus gerentes al negocio y al trabajo no remunerado, vemos que las empresas gerenciadas por hombres y mujeres son igualmente rentables.

Esto quiere decir que existe un potencial de crecimiento económico enorme si resolvemos estas disparidades. Las empresas lideradas por mujeres en América Latina y el Caribe podrían ser un motor de crecimiento para la región si hombres y mujeres compartieran las tareas del hogar de forma más equilibrada, pero es difícil imaginarse que esto cambie de un día para otro.

En el Día Internacional de la Mujer, queremos recalcar la importancia que tiene la equidad de género en la productividad de las empresas de la región. Es tarea de cada uno de nosotros contribuir a este cambio. Por eso en BID Invest, junto al Banco Interamericano de Desarrollo, llevamos más de un año trabajando en nuestra campaña 100% Comprometidos con la Equidad de Género, donde hemos explorado cómo proyectos del sector público y privado aumentan su productividad cuando invierten en equidad.

De la misma forma, en BID Invest hemos creado instrumentos, como la herramienta de análisis de brechas de los principios para el empoderamiento de las mujeres (herramienta empresarial de género WEP); productos de conocimiento, como nuestro estudio “El poder de la igualdad de género”; y entregamos asesoría, para ayudar a las empresas a mejorar sus estándares de equidad de género. El momento de compartir la carga es ahora y es clave para el crecimiento de nuestra región.

Escrito por

Irani Arraiz

Irani Arráiz es economista en la División de Efectividad en el Desarrollo de BID Invest. Sus áreas de experticia incluyen evaluación de políticas y finanzas y desarrollo del sector privado. Ha publicado varios artículos en revistas académicas internacionales relacionados con la efectividad de programas destinados a aumentar la competitividad del sector privado en América Latina. Antes de BID Invest, Irani trabajó en el Fondo Multilateral de Inversiones y en la Oficina de Evaluación y Supervisión del BID. Irani tiene un Ph.D. en Economía de la Universidad de Maryland en College Park, la designación de CFA, y un MBA del Instituto de Estudios Superiores de Administración en Venezuela. Irani se graduó con honores como ingeniero electrónico en la Universidad Simón Bolívar en Caracas.

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