Gobernanza y sucesión: asegurando el futuro de las instituciones financieras no bancarias de México
En México, las instituciones financieras no bancarias (IFNB) se han posicionado como un motor de inclusión financiera y de desarrollo productivo, al ampliar el acceso al crédito para pequeñas y medianas empresas (pymes) y hogares desatendidos por la banca tradicional.
Uno de cada cinco créditos en México proviene de las IFNB, que operan como sociedades financieras de objeto múltiple (SOFOM). Estas entidades han sido la puerta de entrada al crédito para el 65% de las pymes del país.
Las SOFOM también ofrecen servicios de factoraje, microfinanzas y arrendamientos, beneficiando a miles de emprendedores y hogares, no solo con financiamiento, sino también con capacitación y oportunidades de crecimiento.
El portafolio de préstamos de las SOFOM ya representa cerca del 3% del total del crédito del sistema financiero mexicano. El sector muestra una participación creciente que confirma su relevancia en el financiamiento de las actividades productivas del país. Sin embargo, persisten desafíos en materia de gobierno corporativo, como la necesidad de implementar estructuras sólidas que aseguren la continuidad, la transparencia y la sostenibilidad del negocio.
Una buena gobernanza atrae inversionistas, protege a las instituciones frente a crisis, mejora su gestión de riesgos y, en última instancia, multiplica su impacto social.
Un diagnóstico basado en 150 voces del sector y estándares globales
Con el apoyo de tres asociaciones locales (ASOFOM, AMSOFAC y ProDesarrollo), BID Invest aplicó por primera vez un autodiagnóstico sectorial de gobernanza corporativa, que contó con la participación de más de 150 instituciones.
El ejercicio permitió obtener una fotografía más clara y comparable del sector, desde sus fortalezas estructurales hasta los desafíos que enfrentan las entidades más pequeñas y de menor trayectoria. El estudio utiliza una herramienta de autodiagnóstico desarrollada por BID Invest, que integra y analiza dimensiones clave como la estructura del consejo, la gestión, la sucesión, los controles, la transparencia y la sostenibilidad, y adopta los estándares globales como referencia.

El estudio muestra que la mayoría de las IFNB participantes cuentan con estructuras formales de dirección. Sin embargo, menos del 30% incorpora consejeros independientes en su órgano de gobierno y solo una de cada tres define procesos claros para la sucesión de la alta gerencia.
Cuando un CEO o miembros clave de la alta dirección se retiran de forma inesperada, las instituciones sin un plan de sucesión sólido pueden enfrentar vacíos de liderazgo que se prolongan durante meses, comprometiendo la continuidad operativa y debilitando la confianza de inversionistas y reguladores.

El indicador de gestión evalúa la existencia de un plan de sucesión formalmente aprobado por el consejo para posiciones ejecutivas clave.
El estudio también revela que solo una de cada cuatro entidades ha integrado criterios de sostenibilidad o factores ambientales y sociales en su estrategia de negocio. Sin una gestión profesional del liderazgo ni una visión integral de sostenibilidad, las instituciones corren el riesgo de depender de individuos más que de sistemas, lo que limita su capacidad de crecer y resistir los ciclos económicos.
Del diagnóstico a la acción: herramientas prácticas para avanzar
El valor de esta iniciativa no está solo en la obtención de datos, sino también en lo que se puede hacer con ellos. Cada institución participante recibió un reporte individual con recomendaciones personalizadas, elaborado a partir de sus respuestas y complementado con un análisis comparativo frente al promedio del sector y de las entidades de tamaño similar. De esta forma, cada IFNB podrá identificar con precisión sus principales brechas y fortalezas, y establecer una hoja de ruta práctica para avanzar en su proceso de fortalecimiento institucional.
Además, BID Invest ha desarrollado una serie de guías prácticas que abordan los principales retos detectados: desde la composición y el funcionamiento de los consejos hasta la gestión de riesgos, el control interno, la ética, la transparencia y la sucesión.
El propósito es claro: dotar a las entidades de instrumentos prácticos y adaptables a su tamaño y madurez institucional. El diagnóstico comparativo de las IFNB es relevante porque, a diferencia de la banca regulada, la información pública y comparable sobre las prácticas de gobernanza es muy limitada.
Enfoque de colaboración: asociaciones que se vuelven agentes de cambio
El éxito del proyecto se explica, en gran parte, por la colaboración con las asociaciones. Cada una de ellas, ASOFOM, AMSOFAC y ProDesarrollo, desempeñó un papel clave al motivar a sus miembros a compartir buenas prácticas y garantizar la confidencialidad del proceso.
El equipo de BID Invest entregó a cada asociación un reporte individual de los resultados agregados de sus propios miembros para impulsar acciones de fortalecimiento adaptadas a su realidad institucional y promover el aprendizaje colectivo dentro de su gremio.
Este trabajo conjunto refleja el espíritu del modelo de desarrollo de BID Invest: acompañar, escuchar y ofrecer soluciones concretas junto a los actores locales.
Escalar el impacto: un modelo replicable de intervención temprana
El piloto con las IFNB mexicanas no es un fin, sino un punto de partida. El modelo basado en la herramienta online de BID Invest, que automatiza la evaluación de la gobernanza y genera análisis comparativos, puede replicarse en otros sectores y países, aprovechando el trabajo con asociaciones empresariales.
Esta iniciativa de intervención temprana identifica brechas antes de una inversión, fortalece capacidades y genera inteligencia de mercado de manera costo-eficiente. En otras palabras, invertir en la gobernanza desde la raíz ayuda a construir ecosistemas financieros más sólidos, competitivos y sostenibles.
Una transformación que apenas comienza
Fortalecer el gobierno corporativo requiere disciplina, apertura y acompañamiento, y este diagnóstico marca el inicio de un proceso en el que cada asociación podrá guiar a sus miembros en la implementación de las mejoras y monitorear los avances en los próximos meses.
Más allá del caso mexicano, esta experiencia demuestra el potencial de la colaboración entre BID Invest y las asociaciones del sector financiero no bancario en la región. Contar con diagnósticos comparables, recomendaciones prácticas y herramientas concretas no solo fortalece la toma de decisiones internas, sino que también contribuye a generar mayor confianza entre inversionistas institucionales y otros actores del ecosistema financiero. En última instancia, la gobernanza no es un lujo: es una inversión.
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