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Seis razones por las cuales su compañía debería considerar la deuda mezzanine

Los instrumentos de financiamiento intermedio (“mezzanine”) calzan justo entre la deuda tradicional privilegiada y garantizada y el capital clásico, en términos de riesgo y ganancias. Con la estructura adecuada, pueden ser muy útiles en el contexto económico actual.

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Las compañías que buscan conseguir fondos de instituciones financieras tradicionales suelen evaluar alternativas de deuda o capital, y, naturalmente, terminan eligiendo una opción de uno de los extremos del espectro. Sin embargo, existe la opción del financiamiento intermedio, que continúa evolucionando y puede resultar una alternativa útil para la captación de fondos.

Un instrumento de financiamiento intermedio (“mezzanine” en inglés) encaja bien entre la deuda tradicional privilegiada y garantizada y el capital clásico y, al mismo tiempo, puede tomar prestados elementos de ambos para adaptarse a cualquier escenario. Asimismo, su potencial de rendimiento yace justo entre estos dos límites y, con una estructura adecuada, se incorporará bien en el capital total de la compañía. 

Históricamente, la deuda de financiamiento intermedio estuvo asociada con altos rendimientos, instrumentos menos flexibles y complejos, normalmente ligados a escenarios con un alto nivel de apalancamiento, dependientes de eventos o incluso dificultosos. Cuando se originó el producto varias décadas atrás, las facilidades de financiamiento intermedio solían conllevar términos estrictos y permitían una flexibilidad limitada con respecto a las cancelaciones y las opciones de compensación.

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Más recientemente, la deuda de financiamiento intermedio se convirtió en una herramienta muy útil para ofrecer capital de riesgo cuando no se encuentran disponibles otras fuentes de financiamiento. En los mercados emergentes, y en América Latina y el Caribe (ALC) en particular, el acceso a la liquidez puede ser dificultoso, especialmente a través de la oferta pública. Al recaudar capital de riesgo a través de facilidades como el financiamiento intermedio con características autoliquidables, las compañías pueden acceder a esta forma creativa de financiamiento.

Estas son seis razones por las cuales su compañía debería evaluar contraer deuda de financiamiento intermedio:

  1. No tiene activos o tiene activos prendados: las empresas con pocos activos, o que ya tienen algunos activos prendados por otras deudas, pueden acceder a financiamiento intermedio y evaluar estructuras con segundos gravámenes sobre tales activos, además de evaluar prendas sobre acciones como una garantía alternativa. 
  2. Necesita capital, tiene flujo de efectivo y no quiere que se diluya: esto se aplica especialmente a las empresas familiares o a compañías que ya cuentan con un patrocinador de capital que posee un flujo de capital decente y quiere arriesgar capital sin (toda) la dilución. El financiamiento intermedio no elimina necesariamente toda la dilución dado que diversas estructuras pueden llevar garantías, incentivos de capital, etc. pero, con una estructura adecuada, no generarán tanta dilución como el capital básico.
  3. Tiene demasiada deuda entre manos: ciertas situaciones de alto apalancamiento pueden llevar a la necesidad de agregar una capa adicional de deuda por financiamiento intermedio si el negocio puede ir pagando el interés de la deuda. El financiamiento intermedio en estas circunstancias suele convertirse en un pago de especie, posponerse y acumular pagos en los casos en que la cobertura está ajustada. 
  4. Está bajo presión (y quiere salir de ella): la deuda por financiamiento intermedio también se puede utilizar para solventar liquidez para los accionistas salientes, aunque es probable que los inversores no deseen que sus fondos sean utilizados para pagarles a los accionistas, sino, en cambio, para hacer crecer su negocio.  
  5. Refinanciar la satisfacción: más tradicionalmente, el financiamiento intermedio se utiliza para refinanciar vencimientos de corto plazo o una deuda de alto rendimiento mal estructurada.
  6. Puente sobre aguas turbulentas: el financiamiento intermedio se puede usar como financiamiento temporal con la intención de cubrir déficits de efectivo hasta que se asegure una nueva ronda de capital. En general, el financiamiento intermedio se puede estructurar como una garantía convertible con lo que contendrá ciertas características incluyendo un cupón, descuento en el precio de conversión, etc.

En los mercados emergentes, la deuda por financiamiento intermedio es natural para las pequeñas y medianas empresas (PYMES) ya que las estructuras de préstamo privilegiado tradicional pueden ser mucho menos flexibles y complicadas, mientras que los fondos de capital se reservan para actores más establecidos y de mayor envergadura, y son considerablemente más caros y dilutivos. 

BID Invest ha desarrollado un conjunto de productos de financiamiento intermedio para ampliar la disponibilidad de capital patrimonial y de deuda en la región combinando soluciones financieras con soluciones no financieras a fin de asegurar que las inversiones rindan el máximo valor. La flexibilidad en la construcción de productos permite llegar a industrias en las que los instrumentos básicos no resultan adecuados y, a la vez, aprovechar asociaciones para movilizar recursos y lograr impacto en toda la región.

En el transcurso de los últimos años, BID Invest ha estructurado diversos productos a medida para ofrecer capital de financiamiento intermedio a clientes regionales bajo circunstancias muy especiales y únicas. Eso incluye un producto estructurado para apoyar la estrategia de crecimiento de Cabify con una flexibilidad suficiente que permita sostener el plan de expansión de la compañía en toda la región. Cabify es un importante actor regional del segmento del transporte privado a pedido que ha acumulado un capital significativo pero aún no ha sido considerado por los prestamistas tradicionales para obtener deuda convencional.

BID Invest también fomentó la reactivación del turismo en la región apoyando a Selina, un actor regional importante en el sector del turismo sostenible, que logró navegar por las aguas turbulentas de la pandemia del COVID-19, con una facilidad que se adaptó a su flujo de efectivo, a medida que sus operaciones volvían a niveles históricos.

Asimismo, reforzó el potencial del comercio electrónico con el financiamiento de Gaia, un actor mexicano de envergadura del sector de comercio electrónico de muebles con un instrumento convertible que ofreciera un puente sólido, mientras la compañía continúa su camino de crecimiento y puede obtener cómodamente una nueva ronda de capital a futuro.

Resulta fundamental contar con una amplia gama de productos competitivos, al tiempo que se impulsa el plan de desarrollo sostenible de BID Invest. En el contexto del COVID-19, BID Invest ofreció ayuda a segmentos básicos centrándose en emisores con cimientos históricamente rentables y bases de capital fuertes pero que, en el entorno actual de enfoques económicos más restringidos, no han podido atraer capital en términos aceptables.

 

 

 

Escrito por

Mónica Salazar

Mónica es Oficial de Inversiones de Capital y Financiamiento Mezzanine de BID Invest, donde ingresó en 2017. Su labor se centra en la originación, estructuración, cierre y apoyo en la supervisión de las transacciones de capital y deuda mezzanine (incluyendo venture capital) en todos los sectores de BID Invest. Antes de ingresar al Grupo BID, trabajó como Analista de Inversiones en CAF - Banco de Desarrollo de América Latina, en la División de Inversiones de Capital, donde realizaba el análisis financiero y la valoración de una cartera de aproximadamente 600 millones de dólares, que incluía tanto inversiones directas como fondos de capital privado. Cuenta también con experiencia en la evaluación de proyectos del sector financiero y energético en Venezuela. Mónica tiene una maestría en Desarrollo y Crecimiento Económico de la Universidad Carlos III de Madrid (España), y es Economista Empresarial de la Universidad Metropolitana de Caracas (Venezuela).

Cristóbal Salas

Cristóbal es Oficial Líder de Inversión en el equipo de Inversiones de Capital y Financiamiento Mezzanine de BID Invest, a donde ingresó en 2018. Es responsable del desarrollo, negociación e implementación de estructuras de inversión que incluyan capital de riesgo. Antes de ingresar al Grupo BID, fue Director de Inversiones de Latin American Partners (LAP) y miembro del equipo de inversión de LAP México, donde adquirió experiencia en la creación, estructuración y monitoreo de inversiones en varios sectores de la región, incluyendo transporte, energía, agua y saneamiento, agricultura y telecomunicaciones. Anteriormente, fue Vicepresidente de Stephens Cori Capital Advisors. Posee amplia experiencia en banca de inversión, mercados latinoamericanos y gestión de fondos de inversión de capital en transporte y telecomunicaciones. Cristóbal tiene una maestría en Administración de Empresas de la Universidad George Mason (EE. UU.) y una licenciatura en Administración de Empresas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) (México).

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