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Cinco cosas que deberías saber sobre los bonos azules

Los bonos azules son una nueva clase de activos que ayuda a resolver desafíos relacionados con el agua, crear oportunidades comerciales sostenibles y favorecer una gestión responsable de los océanos. Un informe de BID Invest y el Pacto Mundial de las Naciones Unidas analiza esta forma única de movilizar capital.

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Los bonos azules emergen como una forma innovadora de financiar soluciones relacionadas con el océano y el agua, crear oportunidades comerciales sostenibles y favorecer una administración responsable de los océanos.

Hace diez años, un conjunto de emisiones ancla sentó las bases para el mercado de bonos verdes y, desde entonces, el mercado ha experimentado un tremendo crecimiento con más de $1.000 millones en emisiones totales. Hoy, los bonos azules están donde estaban los bonos verdes hace diez años, y el mercado está preparado para ver un crecimiento igualmente rápido. Pero, ¿qué son exactamente?

BID Invest se ha asociado con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas para comprender las oportunidades del mercado azul en América Latina y el Caribe (ALC). Presentamos cinco conclusiones clave de nuestro documento de referencia:

1.Los bonos azules financian compromisos con los océanos, e iniciativas relacionadas con el agua y la sostenibilidad

Cuando una empresa emite un bono azul, se compromete específicamente a invertir los ingresos en soluciones comerciales para la salud oceánica, de agua dulce y / o para mejorar el acceso al agua y el saneamiento.

Los bonos azules se pueden emitir como un subconjunto de bonos verdes, sociales y sostenibles, y deben basarse en principios reconocidos a nivel mundial. Hasta que exista un conjunto ampliamente aceptado de principios de bonos azules, se alienta a los emisores a utilizar los principios de bonos verdes y sociales de ICMA, adaptados a un uso azul de los ingresos. Además, los Principios Oceánicos Sostenibles del Pacto Mundial de las Naciones Unidas pueden servir como guía para las prácticas comerciales responsables.

Los posibles emisores de bonos azules deben demostrar un compromiso general a nivel de la estrategia corporativa y, más allá del uso específico de los ingresos, para promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Este criterio de elegibilidad "azul" abrirá oportunidades para una gama más amplia de emisiones.

Una vez que una empresa ha definido los criterios de selección para los proyectos financiados con bonos azules, puede adquirir una opinión independiente para asegurar a los inversores que el bono azul cumplirá con sus requisitos.

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2. La economía azul puede generar un triple beneficio para las personas, la naturaleza y el desarrollo económico

Mantener un océano saludable y productivo es una condición previa fundamental para el logro de los 17 ODS. El océano, que cubre el 70% del planeta, ayuda a mitigar el cambio climático al almacenar grandes cantidades de dióxido de carbono.

La expansión de la economía oceánica sostenible también proporcionará alimentos a una población en crecimiento y fomentará el transporte con bajas emisiones. Además, ofrece el potencial de proporcionar energía renovable casi ilimitada. Las soluciones comerciales para un océano saludable son esenciales para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, que busca limitar el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 grados centígrados en comparación con la época preindustrial.

Las emisiones anteriores de bonos azules se han centrado en inversiones en conservación y restauración marina, así como en infraestructura relacionada con el agua. Sin embargo, al expandir los criterios y marcos de elegibilidad, los bonos azules pueden financiar más oportunidades comerciales que impactan positivamente los proyectos relacionados con el océano y el agua, y respaldan el desarrollo sostenible.

Existe una amplia gama de oportunidades comerciales sostenibles dentro de la economía azul. Los bonos azules pueden recaudar capital para proyectos y empresas que buscan tener un impacto directo en los asuntos relacionados con el océano y el agua mientras avanzan en la inclusión social, el crecimiento económico, la protección ambiental y la Agenda 2030 en general.

3. Los bonos azules no son solo para empresas pesqueras y navieras

El uso azul de los ingresos puede asignarse a proyectos de sostenibilidad que operan directamente en o cerca del océano, los mares y el agua dulce, como puertos, transporte marítimo, infraestructura, turismo, pesca, acuicultura, energía renovable en alta mar.

Asimismo, se pueden financiar proyectos que tienen un impacto directo en el océano, los mares y el agua dulce como manufactura, bienes empaquetados para el consumidor diseñados con reducción de desechos, textiles sostenibles, integración de las PYMES con prácticas sostenibles para aumentar la resiliencia de la cadena de valor, reducción de la polución agroquímica, agua y saneamiento.

Los proyectos dentro de la economía azul pueden reducir los impactos negativos (como la mala gestión de residuos) así como acelerar una contribución positiva (por ejemplo la pesca sostenible), con numerosos sectores que tienen un papel que desempeñar, y un enfoque particular en las mujeres, los pequeños productores, las minorías grupos y migrantes en estos proyectos.

4. Hay grandes oportunidades en América Latina y el Caribe para una economía azul próspera

ALC tiene un litoral que se extiende por más de 70.000 kms. Con el 25% de la población de América Latina y el 100% de la población del Caribe viviendo en la costa, la economía azul es esencial para los negocios sostenibles en ALC.

Además, debido a que hay 23 estados pequeños e insulares que dependen casi por completo de que los océanos sigan sanos a largo plazo, la región del Caribe presenta una oportunidad de negocio particularmente nítida para los bonos azules. Un informe estimó que los ingresos brutos en la región del Caribe por el uso de los océanos ascienden a al menos $407.000 millones, principalmente a través del transporte marítimo, los recursos minerales, el turismo y la pesca.

Garantizar la salud de los océanos para las generaciones venideras e invertir en soluciones basadas en la naturaleza para la adaptación al cambio climático, como la gestión de los arrecifes de coral y los manglares, será de especial importancia. Los bonos azules son una oportunidad para reconstruir mejor con un gran potencial para brindar mayor financiamiento, efectividad y tener un impacto en la economía azul de la región.

5. Los bonos azules están donde estaban los bonos verdes hace diez años

Las instituciones financieras de desarrollo fueron importantes para generar credibilidad en torno al concepto de bonos verdes. BID Invest está comprometido con el desarrollo del mercado de bonos azules de la misma manera y puede apoyar a las empresas interesadas en emitir bonos azules mientras atrae inversores institucionales.

Los bonos azules, como los bonos verdes, pueden generar costos adicionales para las revisiones externas, la presentación de informes y la preparación interna. Los emisores son cada vez más conscientes de los beneficios asociados con la emisión de bonos temáticos, como una alta demanda y mejores condiciones de financiamiento, incluida una escala de transacción más grande y vencimientos más largos.

Las emisiones de bonos azules pueden provenir de emisores en varias etapas de sostenibilidad, siempre que establezcan objetivos sólidos, transparentes y verificables con criterios de elegibilidad claros sobre cómo utilizarán los ingresos. Las industrias y empresas que están en transición también pueden acceder al mercado para acelerar el progreso hacia un futuro neto cero de emisiones.

Escrito por

María Alejandra Blanco-Iturbe

María Alejandra es Especialista en Negocios Sostenibles y Mipymes en la División de Asesoramiento de BID Invest. Es responsable de apoyar a las empresas e instituciones financieras para que adopten modelos sostenibles en sus operaciones, mientras ayuda a impulsar y escalar el impacto y contribuciones al desarrollo. Antes de unirse a BID Invest, trabajó para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como punto focal para LAC en la plataforma global inclusiva Business Call to Action (BCtA), así como asesora nacional para el sector privado y los ODS. Anteriormente trabajó para Plan International desarrollando y supervisando proyectos de Derechos Humanos en LAC y trabajó en el Ministerio de Planificación y Desarrollo en Venezuela asesorando programas de desarrollo bilaterales y multilaterales. Obtuvo una Maestría en Estudios Políticos Aplicados de la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Políticas Públicas (FIIAPP) y una Licenciatura en Gobierno y Política de la Universidad de Maryland, College Park.

Mary Kate Currey

Mary Kate Currey se unió al Pacto Mundial de las Naciones Unidas en 2019 y actualmente es Asociada en la Plataforma de Acción Empresarial Oceánica Sostenible. La Plataforma de Acción convoca a empresas líderes, gobiernos, ONG y agencias de la ONU para determinar cómo las industrias oceánicas pueden cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Mary Kate tiene una licenciatura en derechos humanos de la Universidad de Columbia.

Suzanne Johnson

Suzanne Ferlic Johnson se desempeña como Asesora Principal de la Plataforma de Negocios Oceánicos Sostenibles del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, donde ayuda a promover un océano más productivo y sostenible. También es directora del Programa de Sostenibilidad de la Lloyd's Register Foundation. Tiene una amplia experiencia en el sector energético, habiendo trabajado anteriormente para empresas de energía y agua en asuntos gubernamentales y regulatorios, relaciones con inversores y finanzas. Su experiencia en el sector energético también incluye la gestión de inversiones, donde fue responsable de la deuda de servicios públicos para Schroder Investment Management. Suzanne se ha desempeñado como asistente especial de la embajadora Jeane Kirkpatrick, ex embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas en el American Enterprise Institute.

Malini Samtani

Malini es especialista de cambio climático en la División de Asesoría de BID Invest. Coordina iniciativas estratégicas internas como son la alineación a los Acuerdos de París y el grupo de trabajo para Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Cambio Climático (TCFD), además de asesorar a los clientes de instituciones financieras sobre la integración de consideraciones climáticas a sus carteras. Antes de BID Invest, ocupó los cargos de Gerente de Programas para la Fundación Panamericana de Desarrollo (FUPAD) en Surinam y como Asistente Senior en la Práctica de Auditoría Financiera de Deloitte en Chicago. Se graduó de una Maestría en Finanzas para el Desarrollo y Estudios Latinoamericanos de la escuela de SAIS Johns Hopkins y una Licenciatura en Contabilidad de la Universidad de Bentley.

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