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Equidad de género en las empresas: ¿cómo estamos en la región?

Un reciente estudio de BID Invest evidencia los diversos problemas que enfrentan las mujeres en el mercado laboral. Entre lo más importantes se listan la segregación horizontal y vertical y la brecha salarial entre mujeres y hombres en las empresas de la región.

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Dependiendo de nuestro entorno social, puede parecer que la igualdad de género en el mundo empresarial ha aumentado mucho recientemente en América Latina y el Caribe (ALC), y que seguir insistiendo en ello es innecesario.

Los datos que hemos compilado en un estudio – junto con el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) del grupo del Banco Interamericano de Desarrollo – nos indican que la desigualdad se ha reducido, pero sigue siendo persistente, y es un problema que debe ser resuelto.

El estudio “Una Olimpiada desigual: la equidad de género en las empresas latinoamericanas y del Caribe” nos permiten entender dos puntos clave para focalizar las inversiones y acciones que llevamos a cabo junto a nuestros clientes: cómo es la situación laboral de las mujeres actualmente en la región y cuáles son los principales determinantes de la equidad de género dentro de las firmas. 

En primer lugar, el documento brinda evidencia de los diversos problemas que enfrentan las mujeres en el mercado laboral. Entre lo más importantes se listan la segregación horizontal y vertical y la brecha salarial entre mujeres y hombres en las empresas de ALC. El 14% de las firmas de ALC pertenecen a mujeres y el 15% de los cargos directivos está ocupado por ellas. Además, existe una mayor proporción de mujeres en cargos junior (36%) que en cargos altos (25%).

De hecho, el 28% de las firmas encuestadas reportan tener brecha salarial de género, y de éstas el 34% afirma que la disparidad ronda entre el 11% y 20%.

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En segundo lugar, el estudio define cuáles son las principales medidas y características que explican que haya firmas más pro-género que otras. El liderazgo femenino tiene un impacto positivo para el resto de las mujeres pertenecientes a la firma. Se comprobó en el estudio que mujeres en posiciones altas de decisión mentorean y empoderan a otras mujeres en su carrera profesional. Además, los resultados evidenciaron que las capacitaciones a la fuerza laboral, el uso de tecnologías avanzadas y una cultura empresarial favorable para la mujer también permiten fomentar sus carreras profesionales.

Este estudio nos brinda importantes hallazgos que nos permitirán focalizar nuestros esfuerzos para seguir acompañando a las mujeres trabajadoras, empresarias y emprendedoras en su desarrollo profesional. Desde BID Invest estamos comprometidos con la agenda de género y diversidad. Seguiremos desarrollando acciones con nuestros clientes para fortalecer la equidad de género dentro de las empresas en la Región.

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Estamos convencidos de que es fundamental promover la igualdad de género en todos los aspectos. Tanto en el ámbito de nuestra fuerza laboral, como en las firmas con las cuáles trabajamos en ALC.

Un instrumento para acelerar la igualdad de género es la “inversión con lentes de género”. La equidad de género y el empoderamiento económico de las mujeres es central para cumplir con nuestra misión como organismo multilateral de crédito centrado en el impacto y en el desarrollo. Las empresas que toman la equidad como parte de su estrategia de negocio – además de contribuir con una sociedad más inclusiva – tienen más oportunidades de alcanzar mejores resultados en términos de innovación, productividad y crecimiento.

Desde BID Invest tomamos medidas específicas en nuestros proyectos para mejorar la equidad de género en la región a través de nuestros clientes. Tratamos con empresas en diferentes sectores ofreciéndoles productos financieros y servicios de asesoría que les ayudarán a construir negocios más inclusivos. Como ejemplo de nuestro compromiso, en marzo emitimos el primer bono de género por 2.500 millones de pesos mexicanos (equivalente a aproximadamente US$122 millones) con un plazo de tres años en México para financiar más de 1.200 micro, pequeñas y medianas empresas lideradas por mujeres en dicho país.

Aunque hemos logrado importantes avances en igualdad de género en los últimos años, debemos seguir centrados en lograr los objetivos finales, y continuar invirtiendo en prácticas de negocio sostenibles.

 

 

Escrito por

Natalia Torres

Natália es Oficial de Gestión de Inversiones en Género, Diversidad e Inclusión en BID Invest, a donde ingresó en 2020. Es responsable de apoyar y asesorar a los clientes sobre estrategias de Diversidad e Inclusión. Antes de ingresar al Grupo BID, trabajó en organizaciones globales sin fines de lucro, como World Vision y WEConnect International, y en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), donde estuvo asignada bajo un proyecto con el Servicio Brasileño de Apoyo a Micro y Pequeñas Empresas (SEBRAE). Ha trabajado durante los últimos nueve años con proyectos de inclusión socioeconómica, enfocados en grupos subrepresentados y desfavorecidos, especialmente mujeres y comunidades de bajos ingresos en Brasil y otros países latinoamericanos. Natália posee una licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad Estadual Paulista (UNESP), una maestría en Desarrollo Sostenible de la Escuela de Organización Industrial de Madrid (EOI) y una maestría en Políticas Públicas, Estrategia y Desarrollo de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

Stephanie Oueda

Stephanie es jefa de género y diversidad en BID Invest, con sede en Washington D.C. En BID Invest, nuestro objetivo es mejorar vidas. Como jefa de género y diversidad, el papel de Stephanie es asegurar que todas las operaciones, cuando sea relevante, tengan un impacto positivo para conducir a una sociedad con mayor equilibrio de género. Principalmente, se enfoca en el empoderamiento de las mujeres, aunque también cubre el empoderamiento de hombres en el Caribe. Bajo su liderazgo, esta área de la organización ahora busca programas de acogida para incluir a otros grupos insuficientemente representados y aumentar otras dimensiones de la diversidad con el fin de trabajar hacia una sociedad más inclusiva. Por ejemplo, la inclusión de personas afrodescendientes, LGBT+, indígenas y con discapacidad. Stephanie cuenta con dos maestrías, una en economía y otra en ciencias políticas de la Universidad de Montreal y la Universidad de la Sorbona, respectivamente.

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