Cuatro claves para desarrollar proyectos hidroeléctricos de forma responsable

La energía hidroeléctrica presenta muchas ventajas, aunque a menudo es compleja desde la perspectiva ambiental y social. Se basa en una tecnología relativamente simple y robusta, fácil de adaptar a diferentes condiciones. Los proyectos hidroeléctricos tienen una vida útil a largo plazo, beneficiando a menudo a varias generaciones. Debido a su larga vida útil y bajos costos de operación y mantenimiento, la generación de energía hidroeléctrica continúa siendo altamente competitiva.

Cuatro claves para desarrollar proyectos hidroeléctricos de forma responsable

Experiencias de todo el mundo demuestran que abordar proactivamente los impactos potenciales de los proyectos, en la fase de prefactibilidad, es una decisión de inversión sólida por parte de los desarrolladores y contratistas. La anticipación de riesgos potenciales y la identificación de oportunidades que beneficien a comunidades y ecosistemas, más allá de la mitigación de impactos, pueden reducir significativamente la implementación y los costos de operación y mantenimiento.

Un estudio reciente de la Universidad de Harvard sobre el costo de los conflictos sociales en la industria extractiva muestra que las empresas generalmente no entienden ni identifican los costos asociados a conflictos con   comunidades locales y que los costos derivados de la pérdida de productividad, debido a paros o retrasos temporales, pueden aumentar a millones de dólares.

Esto no es diferente de lo que ocurre con grandes proyectos de infraestructura, como los hidroeléctricos. Así, el desarrollo responsable de este tipo de proyectos puede beneficiar a las empresas al menos en cuatro dimensiones:

1.     Aceptación social

Los proyectos que toman en cuenta las inquietudes y expectativas de las comunidades, y que obtienen una “licencia social para operar”, son menos propensos a afrontar desafíos sociales, protestas o desafíos laborales, como huelgas, invasiones y vandalismo. Esto, a su vez, se traduce en menos costos y más oportunidades para construir alternativas mutuamente beneficiosas, donde el sector privado y las comunidades se beneficien de la implementación de los proyectos.

2.     Reducción de los procesos administrativos y legales

El tratamiento adecuado de problemas sociales y ambientales reduce significativamente los procesos administrativos y judiciales, que a menudo dificultan la ejecución de los proyectos y representan aumentos significativos de los costos. Las disputas por compensación, expropiación de tierras, reasentamiento involuntario o mitigación general de los impactos sociales pueden arrastrarse durante años, generando costos directos, así como impactos reputacionales a empresas y proyectos.

3.     Alternativas de financiamiento

La adecuada identificación de la gestión de los riesgos ambientales y sociales puede estar directamente relacionada con una gama más amplia de alternativas, incentivos y mejores condiciones para financiar proyectos. Esto puede traer aumentos sustanciales, como un menor costo de capital para apoyar la implementación de proyectos hidroeléctricos.

4.     Ganancias de reputación

La imagen positiva y la credibilidad corporativa que se generan con la implementación responsable de un proyecto va mucho más allá de los beneficios específicos. Las empresas reconocidas como líderes de sostenibilidad son capaces de atraer y retener talento, establecer alianzas a largo plazo con particulares, comunidades y organizaciones no gubernamentales (ONGs), y ampliar la participación en diferentes sectores, entre otros.

La creciente presión por agua, energía y suministros de alimentos, sumado a las incertidumbres asociadas con el cambio climático, hacen que los beneficios tangibles de la hidroelectricidad sean mayores que nunca. Esto representa desafíos y oportunidades para el desarrollo de proyectos hidroeléctricos sostenibles.

El acceso a toda la gama de beneficios derivados de la energía hidroeléctrica requiere el desarrollo responsable de los proyectos. En BID Invest (conocido anteriormente como Corporación Interamericana de Inversiones) estamos apoyando la implementación de proyectos hidroeléctricos, como Chaglla en Perú y Reventazón en Costa Rica, que han sido listados en un estudio reciente como ejemplos de mejores prácticas internacionales. Seguiremos asociándonos con instituciones y apoyando proyectos, que aporten lecciones y contribuyan al desarrollo sostenible de los países de América Latina.

Reventazón

Reventazón

Reventazón

Reventazón

Chaglla

Chaglla

Chaglla

Chaglla

Chaglla

Chaglla

Autores

Luiz Gabriel Azevedo

Luiz Gabriel Azevedo es el jefe de la División Ambiental, Social y de Gobierno Corporativo de BID Invest. Trabajó en proyectos de desarrollo en alr

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