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¿Se vienen las ovejas “techies” en Patagonia?


Mi amigo Esteban es cuarta generación de ganadero ovino. Su bisabuelo, un escocés de familia ganadera, se instaló en Las Islas Malvinas en 1880 y, más tarde, fue protagonista del épico “Gran Arreo de 1887-1888” en la Patagonia Argentina. Desde aquel tiempo fue creciendo el negocio familiar, hasta sumar varios miles de ovejas que pastorean en extensiones de estepa patagónica más vastas que algunos países europeos.

130 años más tarde, poco ha cambiado en cómo se maneja el negocio. Una vez por año se arrean las ovejas. Se cuentan, se esquilan, se vacunan y se sueltan, para que pastoreen hasta el próximo año. Eso sí, hay que cruzar los dedos, ya que en Patagonia aún hay pumas y zorros que las depredan.

Esteban emplea una técnica simple y relativamente efectiva. Por cada dos mil ovejas, introduce un cachorro de una raza italiana llamada pastor maremmano abruzzese. El perro se cría entre las ovejas y las defiende de animales carnívoros y bandidos, conocidos como cuatreros. Ya en 1904 Butch Cassidy y Sundance Kid se hicieron más de una panzada de estos corderos patagónicos durante su raid delictivo por estos mismos campos.

A pesar de lo aislada que están sus estancias, Esteban es un empresario visionario. Como buen emprendedor, adopta estándares sanitarios y de bienestar animal del primer mundo, probó hacer arreos con drones, se sienta en el directorio local de The Nature Conservancy y busca vender a los consumidores más exigentes, que valoran la trazabilidad de sus productos. Sin embargo, lo desvela el hecho de tener gran parte de su patrimonio rumiando fuera del alcance de su vista hasta el siguiente arreo, sobre todo durante los interminables meses de nieve.

Esteban es uno de los tantos emprendedores latinoamericanos de avanzada que viven en zonas con muy mala conectividad celular. A veces, se entusiasma cuando recibe señal y luego se espanta cuando la factura le informa que ha estado haciendo roaming en Argentina, mediante la red de una empresa chilena. ¿Cómo haces con la banda ancha? Se ríe:

“Debería instalar una gran antena satelital”, me dice. Saca cuentas y sacude la cabeza.

Micro-satélites, Internet de las cosas y Blockchain para conectar a la Patagonia

Por suerte, los avances en las telecomunicaciones son exponenciales. Le comento sobre un proyecto que está en carpeta de la banda de desarrollo: una constelación de cientos de micro-satélites de baja órbita que brindará servicios de banda ancha, de baja latencia, accesibles y mediante dispositivos pequeños. Y además, ¡cubrirá el 100% de la superficie de la Tierra! Incluyendo a las zonas más aisladas de Patagonia y tantas otras zonas que raramente se benefician de este nuevo derecho humano que es el acceso a la banda ancha.

Los ojos de Esteban se iluminan. Quizás pueda empezar a hablar con su novia en Buenos Aires sin tener que conducir hasta los extremos de la estancia para intentar buscar una señal de celular.

“Pero, ¿y las ovejas?”, me pregunta, como quién busca una solución a todos sus problemas.

“¿Cómo? ¿No escuchaste hablar del IoT?, ¿el internet de las cosas?”

Mientras muchas redes de telecomunicaciones están evolucionando para brindar cada vez más capacidad y velocidad, hay desarrollos contra-intuitivos, las excepciones que confirman la regla. A veces, “menos es más”. Un puñado de estándares comenzarán a disputarse el mercado de LPWA (Low Power Wide Area, en inglés). Consiste en una tecnología que, con una red muy esparcida de estaciones de radio-base, puede recibir y/o enviar señales de unos poquísimos datos. Sirve para conectar “cosas” a internet. Este tipo de tecnología es muy eficiente en áreas aisladas, mientras que los sensores y trasmisores son sumamente baratos, con baterías que duran años.

“Y yo, ¿qué hago con IoT? Además, hasta que eso llegue a Argentina…”

“La próxima vez que juntes a tus ovejas podrías colocarles un pequeño dispositivo. Eso permitirá que cada pocas horas sepas exactamente dónde está cada animal, y hacia dónde se mueve. Y en el futuro, vas a poder analizar toda esta información. ¿No escuchaste hablar del Big Data?”

Ahora sí lo noto entusiasmado. Indudablemente, la brecha digital se reduce y empieza a nivelar el terreno para aquellos entrepreneurs latinoamericanos que corren con la enorme desventaja de estar mal conectados a las redes actuales de telecomunicaciones. Y la banca de desarrollo tiene la responsabilidad de ayudar a materializar dichos proyectos: apoyando financieramente, movilizando recursos, validando modelos de negocio, brindando un “sello de confianza” y contribuyendo a implementar regulaciones que faciliten el acceso universal a la información digital.

“¿Y si instalo esos sensores de LPWA en distintas áreas del campo, para conocer el estado de humedad del suelo, el crecimiento de la vegetación, o si hay un incendio poder apagarlo a tiempo?”, pregunta Esteban.

 

“Por supuesto! Y con la tecnología Blockchain podrás garantizarle a tus clientes la trazabilidad de tu producto, y también podrás registrar a cada animal y todo su historial de forma inviolable y distribuida. Se vienen grandes cambios en las telecomunicaciones, y ¡se vienen rápido! Prepárate un corderito patagónico a la cruz, abrite un Malbec, y te sigo contando. Eso sí, ¡tus perros maremmano abruzzese se quedan sin laburo!”

Escrito por

Guillermo Mulville

Guillermo lidera el equipo de Telecomunicaciones, Medios y Tecnología (TMT) de BID Invest, adonde ingresó en 2016. Es responsable del desarrollo de estrategias, planes de negocios, gestión de clientes y estructuración de transacciones del sector en América Latina y el Caribe. Antes de ingresar al Grupo BID, trabajó por más de nueve años en la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) como Jefe del sector de TMT para América Latina y el Caribe. Previamente, trabajó doce años en ABN AMRO Bank y dos años en Enron International como Gerente de Finanzas Globales. Asimismo, fue miembro de juntas directivas de compañías panafricanas y panamericanas de banda ancha y distribución e infraestructura de torres celulares, con portafolio en diversos países de América Latina y el Caribe. Guillermo tiene una maestría en Finanzas de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA) y una licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad de San Andrés (Argentina).

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