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EL BID reúne inversionistas para apoyar comunidades rurales ecuatorianas

  La cooperativa Jardín Azuayo, de la región de Paute, en el sur del Ecuador, es un asombroso ejemplo de triunfo sobre la tragedia. En 1993, aludes e inundaciones devastaron la zona, pero tres años después, en 1996, los líderes de la comunidad formaron una cooperativa de ahorro y préstamo con objeto de posibilitar que cada aldea administrara su propia reconstrucción, de acuerdo con sus necesidades y prioridades. Por ejemplo, un poblado podía necesitar nuevos caminos, al tiempo que otro deseaba remodelar su escuela o construir un mercado. Al cabo de quince años, la cooperativa prospera y hoy día el valor de sus activos asciende a US$190 millones.

[Video: Las mujeres campesinas de Paute, Ecuador, montan un mercado que factura 40.000 dólares al mes gracias al apoyo financiero de la Cooperativa Jardín Azuayo. BID.]

El Banco Interamericano de Desarrollo y tres inversionistas de impacto de primera línea –la Fundación Calvert, Incofin y Oikocredit- formarán parte del futuro crecimiento de Jardín Azuayo gracias a un préstamo de US$9 millones. La unidad de sindicaciones del BID organizó este préstamo A/B compuesto por US$3 millones a siete años de plazo, de la Iniciativa de Oportunidades para la Mayoría (OMJ) del BID (el préstamo A) y US$6 millones a cinco años de plazo, de los tres inversionistas de impacto (el préstamo B).

Johnny Jirón, oficial de inversiones de la OMJ, explica que la cooperativa llamó por primera vez la atención del Banco por medio de la Representación del BID en el Ecuador. Cuando ésta supo que Jardín Azuayo buscaba inversionistas para ampliar su fondo de desarrollo de la comunidad, se puso en contacto con la OMJ.

Jirón dice que la OMJ cobró interés en el proyecto por varias razones: “Su personal es joven y se encuentra sumamente motivado y los miembros de la cooperativa, todos residentes locales, trabajan en forma voluntaria para el mejoramiento de sus comunidades. Jardín Azuayo constituye, indudablemente, el mejor vehículo para llegar a la base de la pirámide en esta zona rural del Ecuador.”

Una vez que la OMJ decidió invertir en la cooperativa, la oficial de sindicaciones Kristin Dacey emprendió la búsqueda de co prestamistas capaces de multiplicar el aporte del préstamo del BID.

En el caso de Jardín Azuayo, Dacey planteó el plan a la Fundación Calvert y a Oikocredit, dos inversionistas con los que había trabajado antes, en el proyecto de Mibanco, que respalda a empresarias del Perú y también incorporó a las tratativas a Incofin.

Dacey explica que la inversión de impacto es un campo que crece rápidamente y que los inversionistas están sumamente interesados en encontrar proyectos interesantes. Los proyectos del BID son especialmente atractivos por varias razones. En primer lugar, el propio BID es un inversionista de impacto líder de cada proyecto, de modo que los co prestamistas pueden tener la seguridad de que el proyecto ha sido analizado exhaustivamente y se ha considerado una inversión promisoria. El BID se encarga de gran parte del trabajo de estructuración, examen de diligencia debida, documentación y seguimiento, simplificando la participación de los co prestamistas.

“Cumplimos una función única, tendiendo un puente entre los modelos de negocios inclusivos que necesitan financiamiento y los inversionistas con impacto que buscan proyectos innovadores”, explica Dacey.

Se estima que con los fondos de este préstamo A/B se financiarán 250 proyectos de desarrollo, incluyendo construcción de caminos, renovación de escuelas y creación de espacios públicos, por ejemplo mercados y parques.

Para Jirón, una de las mejores características de Jardín Azuayo es la práctica de reinversión de sus ganancias en sus proyectos, asegurando que sus buenos resultados “se paguen por adelantado”. La OMJ y sus socios inversionistas de impacto trabajan conforme a un principio muy parecido: buscan proyectos que surtan efectos sociales positivos y rindan ganancias financieras, y comparten sus ganancias con el siguiente ciclo de inversiones en proyectos, creando un efecto positivo de onda expansiva en comunidades BOP de América Latina y el Caribe.

Escrito por

Elizabeth Terry

Elizabeth Terry es consultora independiente en comunicaiones. Desempeñó como Estratega de Redes Sociales (i) en Accion. Previamente fue consultora de comunicaciones para el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Grupo BID, hoy BID Lab, donde trabajó como escritora y editora promoviendo las estrategias, blog posts, discursos y reportes. Elizabeth es licenciada de Literatura de Yale University.

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