¿Quién gobierna a quienes administran el capital?
Durante años, la conversación sobre gobierno corporativo en América Latina y el Caribe se ha centrado principalmente en las empresas. Sin embargo, a medida que la industria de capital privado madura,surge una pregunta cada vez más relevante: ¿qué tan sólidos son los mecanismos de gobernanza de los propios fondos de inversión y de quienes administran el capital?
La respuesta importa porque el aumento del capital privado a nivel global ha venido acompañado de una creciente sofisticación de los estándares de gobierno corporativo, impulsada por la participación de inversionistas institucionales, la internacionalización de los flujos de capital y una mayor demanda por transparencia, rendición de cuentas y alineación de intereses. En una industria basada en relaciones de largo plazo, esos atributos no solo fortalecen la confianza entre gestores e inversionistas, sino que también se convierten en un factor determinante de competitividad.
La gobernanza comienza en el propio fondo
Esa es la lógica detrás del Estándar AMEXCAP de Mejores Prácticas de Gobierno Corporativo para Fondos de Capital Privado, desarrollado por la Asociación Mexicana de Capital Privado (AMEXCAP) con el apoyo de BID Invest. El Estándar representa un paso importante en la evolución institucional del ecosistema mexicano de capital privado.
En las últimas dos décadas, México ha consolidado una de las industrias de capital privado más dinámicas de la región, con un papel cada vez más relevante de inversionistas institucionales locales e internacionales. Ese crecimiento, sin embargo, también ha evidenciado distintos niveles de madurez en materia de gobernanza, transparencia y gestión de conflictos de interés. En ese contexto, contar con un marco común de referencia deja de ser un ejercicio aspiracional para convertirse en un factor que fortalece la competitividad del mercado.
Un lenguaje común para la industria
El objetivo del Estándar no es imponer un modelo único ni burocratizar la operación de los fondos de inversión. Por el contrario, se basa en el principio de “cumplir o explicar”, reconociendo las diferencias en tamaño, estrategia y grado de madurez de los gestores.
Su principal aporte es proporcionar una referencia común basada en principios ampliamente reconocidos: alineación de intereses, gobernanza y transparencia. En mercados donde conviven actores con distintos niveles de sofisticación, contar con un lenguaje compartido facilita las relaciones entre gestores e inversionistas y contribuye a elevar los estándares de toda la industria.
El desarrollo del Estándar se basó en consultas a inversionistas institucionales, family offices y gestores, complementadas con un análisis comparativo de referencias internacionales. Esto permitió combinar las mejores prácticas globales con las características y necesidades propias del mercado mexicano.
En este sentido, José María Zertuche, presidente del Consejo Directivo de AMEXCAP, dijo: "Formamos este manual de mejores prácticas para nuestros agremiados y para el mercado en general, con el objetivo de reducir la fricción en el desarrollo de administradores y el levantamiento de fondos, y facilitar así la canalización de inversión a las empresas y sectores en los que participa el capital privado."
Más allá de las prácticas específicas, el Estándar reconoce que una gobernanza efectiva requiere claridad en los roles y responsabilidades de los distintos participantes del ecosistema. Una adecuada separación de funciones y una interacción equilibrada entre gestores, inversionistas y órganos de supervisión ayudan a preservar la independencia de criterio y fortalecer el vínculo entre las partes.
Una oportunidad para México y una referencia para la región
Como inversionista y socio de largo plazo en América Latina y el Caribe, BID Invest ha observado de primera mano que una gobernanza sólida mejora la calidad de la toma de decisiones, fortalece la gestión de riesgos y contribuye a proteger los intereses de los inversionistas. Al mismo tiempo, favorece una mejor alineación entre los gestores de fondos y los que aportan el capital, fortalece los mecanismos de supervisión y reduce fricciones en los procesos de debida diligencia, creando condiciones más favorables para la movilización de capital, particularmente de inversionistas institucionales internacionales.
Por eso, el valor del Estándar va más allá de México. Demuestra que los mercados de la región pueden desarrollar referencias propias, alineadas con estándares internacionales, pero adaptadas a sus realidades y prioridades. Esa combinación de visión global y apropiación local es esencial para seguir elevando el grado de institucionalización del ecosistema.
En última instancia, los mercados más competitivos no son necesariamente los más grandes, sino aquellos capaces de ofrecer reglas claras, una adecuada alineación de incentivos y mecanismos efectivos de supervisión. Esos atributos son los que permiten construir relaciones duraderas y atraer capital de largo plazo.
El Estándar AMEXCAP representa un paso importante en esa dirección al demostrar cómo la colaboración entre gestores, inversionistas, asociaciones sectoriales e instituciones de desarrollo puede generar referencias replicables para otros mercados de América Latina y el Caribe.
Porque el capital no solo busca oportunidades, sino también certidumbre. Y cuando esa certidumbre se sustenta en una gobernanza sólida, puede traducirse en más inversión, relaciones de largo plazo y una mayor capacidad para financiar empresas y proyectos que impulsen el desarrollo sostenible de la región.
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