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El legado del Mundial para la economía creativa en América Latina y el Caribe

El torneo fortalece el ecosistema de las industrias creativas y genera oportunidades de inversión en empresas de contenidos digitales, producción audiovisual y propiedad intelectual en toda la región.

fans cheering in a packed stadium

 

Cada cuatro años, la Copa Mundial paraliza al planeta. Los estadios se llenan. Las calles se vacían. Y durante unas semanas, el fútbol se convierte en un lenguaje compartido por el mundo entero. Pero cuando suena el pitazo final y los aficionados regresan a casa, ¿qué legado permanece?


En América Latina y el Caribe, solemos medir el legado de los grandes eventos deportivos en función de la infraestructura y del turismo. Sin embargo, la Copa Mundial también impulsa un ecosistema más amplio de empresas vinculadas a los contenidos, los medios de comunicación, la propiedad intelectual y las experiencias de consumo. En conjunto, estas actividades conforman una economía creativa que cada vez atrae más interés como activo de inversión con potencial de crecimiento.


El deporte forma parte de las industrias culturales y creativas que generan demanda de marcas, licencias, productos derivados, música, cine, moda, contenidos digitales y experiencias capaces de movilizar audiencias a gran escala. Estas industrias ya generan US$124.000 millones al año, equivalentes al 2,2% del PIB regional, y emplean a 1,9 millones de personas. Para BID Invest, la oportunidad consiste en ayudar a que más empresas de este sector accedan al capital que necesitan para crecer, exportar y expandirse a nuevos mercados.

 

Sportainment: la industria detrás de la industria


Hay un término que gana terreno en las salas de juntas desde São Paulo hasta la Ciudad de México: sportainment. Describe la convergencia entre deporte, entretenimiento, medios de comunicación, tecnología y cultura: un ecosistema en el que el partido apenas comienza.


Audiencias, creadores, marcas, medios y plataformas participan en una cadena de valor que se activa mucho antes de que los jugadores entren al campo. A nivel mundial, se prevé que el mercado deportivo, incluidos los derechos de transmisión, los patrocinios, los ingresos por eventos y las licencias, alcance los US$600.000 millones para 2030. Si se incorporan el turismo deportivo, la tecnología y los servicios asociados, algunas estimaciones sitúan su valor en torno a US$1,8 billones anuales. 

 


América Latina y el Caribe tiene los activos, pero le falta la arquitectura


El talento deportivo de la región es reconocido en todo el mundo. Su producción cultural, que abarca música, artes visuales y narrativas, compite entre las mejores del planeta. Además, cuenta con una base de aficionados apasionada y comprometida. Estas fortalezas posicionan a Latinoamérica y el Caribe para beneficiarse de una mayor proporción del valor generado por los contenidos deportivos, los medios audiovisuales y la propiedad intelectual.


Sin embargo, la región representa apenas alrededor del 1% de las exportaciones creativas mundiales y sigue enfrentando desafíos conocidos: marcos regulatorios fragmentados, acceso limitado al financiamiento de activos intangibles, infraestructura de datos insuficiente y una fuerza laboral creativa en la que el 24% de los trabajadores se desempeña en la informalidad.


Durante más de una década, el Grupo BID ha desarrollado y puesto a prueba soluciones para abordar estos retos. Más de 126 operaciones en 24 países, con componentes enfocados en las industrias culturales y creativas y un volumen superior a US$2.500 millones, han demostrado qué funciona: programas de capacitación digital, plataformas de promoción de exportaciones, financiamiento para clústeres creativos y alianzas público-privadas que conectan talento con mercados. 

 


El papel de la inversión privada


BID Invest considera que la economía del deporte y la creatividad ofrece una sólida tesis de inversión, respaldada por una cartera diversa de activos financiables.
La infraestructura deportiva, las plataformas de contenidos digitales, las empresas de tecnología deportiva, los centros de producción audiovisual y los negocios enfocados en licencias creativas representan oportunidades concretas de inversión. Los bancos multilaterales de desarrollo convergen cada vez más en esta visión y BID Invest está bien posicionado para liderar esa agenda en América Latina y el Caribe.


Basta observar el tipo de operaciones que conectan el deporte con la economía creativa: un estudio de animación que produce contenidos deportivos para plataformas de transmisión; una empresa de tecnología deportiva que desarrolla herramientas de análisis de desempeño; una compañía musical que crea un ecosistema de bandas sonoras oficiales para una liga; o una plataforma fintech que facilita capital de trabajo a trabajadores independientes de medios deportivos. Estas iniciativas ya existen en la región, aunque a menudo carecen de vehículos de inversión estructurados para su crecimiento.
 

Activos financiable en la economía creativa del deporte

 

Después de la Copa Mundial: ¿qué sigue?


Los grandes eventos, como la Copa Mundial, abren una ventana excepcional. Concentran la atención e inversión en un corto período. Se construye infraestructura, las marcas activan campañas a gran escala y los sectores creativos experimentan un aumento de la demanda y de la visibilidad. El riesgo es que esa ventana se cierre y el legado se desvanezca.


Para América Latina y el Caribe, esa oportunidad nunca ha sido tan concreta. México fue uno de los anfitriones de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y Argentina, Uruguay y Paraguay inaugurarán la edición de 2030. Por primera vez en la historia, la región estará vinculada a dos Copas Mundiales consecutivas: una ventana de oportunidad única en una generación para construir un legado que perdure más allá del torneo.


Los países que han aprovechado estratégicamente los grandes eventos deportivos no solo han renovado sus estadios, sino que también han fortalecido sus ecosistemas creativos. El Reino Unido, tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012, es un ejemplo. América Latina y el Caribe tiene ahora esa misma oportunidad, por partida doble.
Cuando se levante el trofeo de la Copa Mundial y miles de millones de personas lo vean, la verdadera medida del éxito para América Latina y el Caribe estará en cuántas empresas creativas acceden al financiamiento, cuántos empleos digitales se generan y cuántos activos de propiedad intelectual desarrollados en la región se crean y exportan.
Ese es el legado de un ecosistema deportivo y creativo dinámico: uno que sigue generando valor a través de contenidos, empleo, exportaciones e identidad cultural mucho después de que suene el pitazo final.

 

 

 

 

 

 

 

Escrito por

Guillermo Mulville

Guillermo lidera el equipo de Telecomunicaciones, Medios y Tecnología (TMT) de BID Invest, adonde ingresó en 2016. Es responsable del desarrollo de estrategias, planes de negocios, gestión de clientes y estructuración de transacciones del sector en América Latina y el Caribe. Antes de ingresar al Grupo BID, trabajó por más de nueve años en la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) como Jefe del sector de TMT para América Latina y el Caribe. Previamente, trabajó doce años en ABN AMRO Bank y dos años en Enron International como Gerente de Finanzas Globales. Asimismo, fue miembro de juntas directivas de compañías panafricanas y panamericanas de banda ancha y distribución e infraestructura de torres celulares, con portafolio en diversos países de América Latina y el Caribe. Guillermo tiene una maestría en Finanzas de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA) y una licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad de San Andrés (Argentina).

Eliana Prada

Eliana es especialista en economía creativa en la División de Competitividad, Tecnología e Innovación del BID. Desde 2018, es responsable del diseño e implementación de componentes de la economía creativa mediante un enfoque intersectorial. Cuenta con más de 15 años de experiencia fortaleciendo los ecosistemas creativos, emprendedores y de innovación en América Latina y el Caribe. Ha sido coautora de diversas publicaciones sobre las industrias creativas y culturales como motores de generación de empleo, inclusión social y desarrollo urbano. Su formación académica incluye estudios de posgrado en políticas públicas y transformación digital en Harvard Business School, así como una maestría en relaciones públicas y comunicación de Georgetown University, en Estados Unidos.

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