No es medición de impacto. Es impacto.
En el ámbito del desarrollo, se está produciendo un cambio silencioso. En las principales instituciones de desarrollo, hay un esfuerzo concertado por trabajar de manera conjunta, utilizar un lenguaje común sobre los resultados y contar una historia clara y coherente sobre lo que el financiamiento para el desarrollo está logrando en la práctica, basada en evidencia y no solo en informes.
La pregunta ya no es qué financiamos. Es qué cambió y si lo supimos con la suficiente anticipación como para mejorarlo.
Este cambio ocurre en un contexto de presión creciente. El espacio fiscal es más limitado. En 2025, la asistencia oficial para el desarrollo se redujo un 23%, la mayor caída anual registrada. Las percepciones también se han endurecido: en muchos países donantes, una parte significativa de la población cree que sus gobiernos gastan demasiado en ayuda. A los países clientes se les pide hacer más, con mayor rapidez y con mayor transparencia. Y las agencias de desarrollo multilaterales y bilaterales son evaluadas cada vez más por los resultados obtenidos, no por los compromisos asumidos.
Esto no es solo un desafío de reporte. Es un desafío de implementación.
Durante años, la medición de resultados se ha centrado en explicar el desempeño una vez finalizadas las intervenciones, quedando demasiado alejada de las decisiones que determinan la ejecución. Ese modelo ya no se ajusta a la forma en que funciona el mundo hoy.
Los proyectos operan en contextos de volatilidad, restricciones y ajustes constantes. Las hipótesis cambian. Los riesgos se materializan antes. Los datos llegan más rápido. La tecnología hace visible lo que antes no lo era. En este entorno, la medición de resultados no puede seguir siendo retrospectiva. Debe formar parte de la implementación misma, utilizando evidencia en tiempo real para orientar decisiones, gestionar compensaciones y mejorar los resultados a medida que los proyectos evolucionan.
Pero los sistemas y las capacidades necesarios para hacerlo de manera sistemática aún no están plenamente establecidos. Las brechas son claras. El 60% de los programas de formación en monitoreo y evaluación se concentran en América del Norte. Las trayectorias de capacitación en los países en desarrollo son desiguales. Y el sistema es complejo: más de 1.200 indicadores se monitorean en las instituciones multilaterales.
Para los países clientes, la carga es concreta: múltiples marcos, requisitos superpuestos y definiciones distintas de lo que significa hacerlo bien. Esta fragmentación también se refleja en las percepciones de los países. Solo el 30% de las personas encuestadas por ODI Global considera que los bancos multilaterales de desarrollo coordinan eficazmente la forma en que se miden y evalúan los resultados. Al mismo tiempo, la demanda de coordinación es clara. Casi la mitad de los funcionarios públicos destacó su importancia, frente a poco más de un tercio del personal de los bancos multilaterales.
Por eso estamos trabajando de manera conjunta para lanzar PIUneer.
PIUneer —Unidades de Implementación de Proyectos para Resultados— es un esfuerzo conjunto de bancos multilaterales de desarrollo y sus socios para definir una base compartida de estándares, competencias y aprendizaje para profesionales de resultados que trabajan en proyectos de desarrollo.
La iniciativa se centra en quienes están más cerca de la implementación: los responsables de resultados en los equipos de proyecto, en los ministerios, en las unidades de ejecución y en operaciones del sector público y privado financiadas por instituciones multilaterales y bilaterales.
Si esperamos mejores resultados, es necesario invertir de manera más deliberada en las personas, las capacidades y las prácticas que los determinan.
PIUneer desarrollará un currículo de aprendizaje común, basado en estándares compartidos y competencias prácticas. Se nutre de la experiencia colectiva e integra avances en datos, analítica y apoyo a la implementación en un enfoque coherente y orientado a la práctica. Asimismo, contribuirá a crear un mercado de capacidades más dinámico y accesible, para que las capacidades de alta calidad estén disponibles allí donde se ejecutan los proyectos.
No se trata de una armonización superficial. Es una armonización desde la base.
PIUneer busca alinear la forma en que se definen los resultados, se genera evidencia y se utiliza en la práctica. El objetivo es reducir la complejidad para los países clientes, haciendo que las expectativas sean más coherentes y que la evidencia sea más comparable entre instituciones. La iniciativa trabaja con los sistemas nacionales y las prioridades de las contrapartes mediante apoyos adaptados al contexto y centrados en la implementación.
Si los socios para el desarrollo piden a los países fortalecer sus sistemas de resultados, no deberían pedirles hacerlo de manera distinta para cada institución.
La medición de resultados ya no es una función técnica limitada. Está convirtiéndose en una disciplina híbrida que combina medición, contexto, conocimiento del comportamiento, tecnología y criterio operativo.
El perfil profesional que hoy se necesita no es solo el de quien define indicadores. Es el de quien identifica señales relevantes, las interpreta y las traduce en decisiones oportunas, vinculando los datos con la implementación, la evidencia con la acción y la medición con la gestión.
Esto es particularmente relevante para el desarrollo del sector privado. A medida que la inversión de impacto crece, se espera que las empresas no solo reporten su impacto, sino que lo midan y gestionen de manera efectiva. Las instituciones financieras de desarrollo pueden conectar recursos, ampliar el acceso y contribuir al desarrollo de las capacidades prácticas que necesitan las empresas y los gestores de fondos.
Estas capacidades deben desarrollarse a escala.
La urgencia se ve reforzada por una transformación más amplia en curso. Los avances en inteligencia artificial, sistemas de datos y analítica están ampliando rápidamente lo que puede conocerse durante la implementación. Pero más datos no implican automáticamente mejores decisiones. Sin las capacidades y los estándares adecuados, también pueden generar ruido, sobrecarga y demoras.
El desafío ya no es el acceso a la información. Los datos crecen de manera exponencial: el 80% de los datos del mundo se generó en los últimos cinco años. Sin embargo, la capacidad para utilizarlos no avanza al mismo ritmo. En los países de ingreso bajo, el uso de datos ha disminuido desde 2016, según los Indicadores de Desempeño Estadístico.
Al fortalecer las bases profesionales —clarificar expectativas, alinear competencias y crear trayectorias de aprendizaje compartidas— PIUneer busca garantizar que este nuevo entorno, rico en datos, se traduzca en mejores resultados, no solo en mejores tableros.
Durante demasiado tiempo, la medición de resultados ha estado al margen de la implementación. La siguiente etapa del desarrollo exige integrarla en el núcleo de la ejecución.
Ese es el cambio que estamos impulsando, juntos.
Autores
- Alessandro Maffioli es Director General de Efectividad en el Desarrollo en BID Invest.
- Alexandre Meira da Rosa es Gerente General de la Oficina de Planificación Estratégica y Efectividad en el Desarrollo en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
- Armand Nzeyimana es Director del Departamento de Impacto en el Desarrollo y Resultados del Grupo del Banco Africano de Desarrollo.
- Carola Álvarez es Directora General de la Oficina de Efectividad en el Desarrollo (ODE).
- Issa Faye es Director General de Prácticas Globales y Alianzas del Banco Islámico de Desarrollo (IsDB).
- Ke Fang es Director General del Departamento de Gestión de la Cartera (PMD).
- Laurent Biddiscombe es Director Ejecutivo de Soluciones Globales para Clientes en la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD).
- Lisandro Martín es Director del Departamento de Resultados del Grupo Banco Mundial.
- L. O’Reilly Lewis es Director del Departamento de Proyectos del Banco de Desarrollo del Caribe.
- Pablo Fajnzylber es Director de Medición del Impacto en el Desarrollo de la Corporación Financiera Internacional (IFC).
- Stefania Bazzoni es alta funcionaria del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa, donde actualmente se desempeña como Directora de la Oficina Ejecutiva y Jefa de Gabinete.
- Trevor Lewis es Director de Resultados de Desarrollo del Banco Asiático de Desarrollo, donde también preside el Comité de Financiamiento Combinado (Blended Finance).
- Zacharie Mechali es Jefe de Resultados e Impacto de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD).
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