Tecnología e innovación para modernizar el mercado de vivienda usada en Colombia
Cuando un desastre natural destruye miles de viviendas, la primera respuesta que viene a la mente es reconstruir: levantar nuevas casas, edificios y barrios. Sin embargo, habilitar el suelo, diseñar proyectos, obtener permisos, contratar obras y entregar viviendas permanentes puede tomar años. Mientras tanto, las familias necesitan un lugar seguro donde vivir.
En 2026, BID Invest otorgó a Habi un financiamiento en pesos colombianos por hasta el equivalente a US$50 millones. La operación proporciona financiamiento para apoyar una cartera de créditos originados por Habi y respaldados por hipotecas sobre viviendas elegibles administradas y comercializadas por la compañía. Así, la operación amplía la capacidad de Habi para movilizar vivienda usada y fortalecer la liquidez del mercado secundario para familias de ingresos medios y bajos.
Esta capacidad cobra una relevancia adicional tras el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en Colombia el 10 de agosto de 2026, ya que la movilización eficiente del inventario habitacional existente puede acelerar la recuperación.
Habi y el dinamismo del mercado secundario
Habi es una empresa colombiana de tecnología del sector inmobiliario (proptech) que utiliza datos, tecnología y soluciones financieras para facilitar la compra y venta de vivienda usada. Su modelo busca reducir algunas de las principales fricciones del mercado secundario: información fragmentada, dificultades para fijar precios, procesos documentales complejos y largos tiempos entre la decisión de vender y el cierre de una transacción.
Estas fricciones limitan la liquidez del mercado secundario. Al organizar la información, facilitar las valoraciones y estandarizar los procesos, las proptech pueden agilizar las transacciones y contribuir a que las viviendas cambien de propietario o de usuario con mayor eficiencia. Así, los vendedores liberan más rápidamente recursos inmovilizados en sus propiedades y los compradores acceden a una oferta mejor organizada, con menores costos de búsqueda.
Este financiamiento busca potenciar precisamente esas capacidades: más que construir nuevas unidades, fortalece una plataforma capaz de movilizar el inventario existente, ampliar el acceso a vivienda asequible para hogares de ingresos bajos y medios, y reducir los tiempos de cierre de las transacciones.
Una brecha que la nueva construcción no puede cerrar por sí sola
La necesidad de aprovechar mejor la vivienda existente no surge únicamente del terremoto: Colombia ya enfrentaba un importante desafío habitacional. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE, en 2025 el déficit afectaba a 4,81 millones de hogares (25,6% del total), de los cuales solo 1,18 millones requerían una vivienda nueva; el resto presentaba deficiencias susceptibles de mejoramiento del inventario existente.
A esta brecha se suma el rezago en la nueva construcción: entre enero-julio de 2021 y el mismo período de 2026, las iniciaciones de vivienda cayeron cerca de 42%, de 100.535 a 58.462 unidades. Esta evolución muestra que ampliar el acceso a la vivienda no depende únicamente de construir nuevas unidades, sino también de mejorar, reutilizar y movilizar con mayor eficiencia las que ya existen.
Estas cifras no implican que todas las viviendas vacías o en oferta puedan utilizarse de inmediato. Algunas no están ubicadas donde se necesitan, no son asequibles o no cumplen con condiciones adecuadas de habitabilidad. Sí muestran, sin embargo, que cerrar la brecha exclusivamente mediante nueva construcción sería insuficiente en el corto y mediano plazo.
La vivienda existente como puente hacia la recuperación
La experiencia internacional confirma que la recuperación habitacional requiere varias soluciones simultáneas: tras distintos desastres, países como Japón, Nueva Zelanda y Estados Unidos combinaron alojamiento de emergencia, subsidios de arrendamiento, el uso de propiedades privadas disponibles y la construcción permanente. La lección para Colombia es que el inventario existente puede actuar como puente entre el refugio inicial y una solución definitiva, sobre todo cuando levantar nueva oferta toma varios años.
En un mercado fragmentado, esa movilización depende de saber qué viviendas hay disponibles, dónde están, cuánto cuestan y si cumplen con los requisitos de seguridad y titularidad. Las proptech pueden aportar mapas de oferta actualizados, valoraciones, revisión documental y conexiones entre viviendas y hogares beneficiarios de subsidios de arrendamiento, compra o reubicación, además de información agregada para que las autoridades orienten mejor sus intervenciones.
Tecnología para una respuesta más rápida
Las proptech no reemplazan las inspecciones estructurales, los subsidios ni las decisiones públicas sobre reasentamiento. Pero pueden hacer que el mercado habitacional funcione con más información, liquidez y capacidad de reacción, algo especialmente valioso durante una emergencia, cuando reducir los tiempos de búsqueda, valoración y transacción acerca más rápido a una familia a una vivienda segura.
Habi constituye un caso ilustrativo de infraestructura digital para la recuperación habitacional, no la respuesta completa al desastre. Al financiar su capacidad para movilizar vivienda usada, BID Invest contribuye a desarrollar un mercado secundario más dinámico en circunstancias normales y, potencialmente, más eficaz en caso de emergencia.
Después de un terremoto, reconstruir mejor es indispensable, pero reconstruir no siempre significa construir: también puede significar movilizar las viviendas existentes con mayor rapidez y eficiencia.
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